viernes, 7 de diciembre de 2018

ROSAS

La casa italianizante de calle San Martín 176, 
guarda un secreto de mil rosas amarillas 
esgrafiadas sobre el almohadillado de su fachada:




martes, 17 de junio de 2014

LEITMOTIV



En la contratapa de la revista TAJAMAR de mayo, aparece una publicidad de "El Potrerillo de Larreta" suscrita por el Grupo Edisur:



Repite la misma frase que identifica a la actual gestión municipal:



Una estrategia de marketing que intenta adherir ídeológicamente a una visión urbana, apropiándose de la propaganda política del gobierno con la perversa intención de incluir a todos los altagracienses en dicho proyecto inmobiliario. Con este discurso se pretende minimizar el impacto del desarrollo, compartiendo la complicidad del desmanejo ambiental y la usurpación del espacio público del arroyo Los Paredones.

Tanto el Ejecutivo como el Concejo Deliberante deberían intervenir para aclarar a los vecinos lo que puede llegar a ser interpretado como un plagio descarado o un respaldo municipal escandalosamente inadecuado.


lunes, 24 de junio de 2013

ENTREVISTA

Hace unos días, el canal de cable local me entrevistó para conocer mi colección de postales, la misma que años atrás diera origen al blog "La Fragilidad de los Retiros":
 
 
 
Gracias a la gente de Conectados con lo Nuestro por interesarse en esta paciente tarea de recuperar el desaparecido paisaje urbano de Alta Gracia (otro de los tres objetivos que quedó en el tintero, junto al valor artístico de cada documento fotográfico). 

sábado, 20 de abril de 2013

INSTALACIÓN

“ ...como vuestros políticos: nada;                    
      como vuestros héroes: nada;                     
      como vuestros artistas: nada;                     
      como vuestras religiones: nada...”
 
Del Manifeste cannibale dada, de Francis Picabia
leído en la “Soirée Dada” en el Théâtre de la Maison Del l'Ouevre,
París 27 de marzo de 1920.
 
“El artista plástico Natalio Caffarelli, invita a usted a la presentación de sus últimas obras. La muestra titulada “Deposite aquí sus residuos” explora los límites de la función y utilidad de los objetos en relación con el público involucrándolo hasta generar una dramática tensión con el espacio circundante.
 
La trayectoria de Caffarelli, vastamente reconocida en el ámbito cultural, incursiona en lo conceptual, desde una perspectiva que él denomina el antiarte pos-neomodernista, que utiliza como excusa para homenajear a los más paradigmáticos referentes del dadaísmo y del surrealismo. Sus obras no conforman un conjunto de gratuita rotulación ya que las citas a lo Marcel Duchamp o Man Ray, desbordan una fina e irreverente ironía, un juego paradojal que consiste en transgredir el territorio mismo de la transgresión...”
 
Sin haber entendido ni la mitad del texto, dejó la tarjeta sobre el escritorio, se apoltronó en su sillón y jugueteó con la lapicera de oro. El Lord Mayor se aburría. Toda la mañana había recibido en audiencia la consabida procesión de rostros y plegarias exigiendo o proponiendo cambios, subsidios, proyectos, reclamos, entrevistas...
 
Gastada la sonrisa de campaña, solo le quedaba por firmar algún sórdido decreto que permitiría violar el Código de Edificación, para luego prepararse a inaugurar la Plaza de los Pioneros Descalzos, con banda, banderas y ofrendas florales; por la noche se haría un tiempo para cumplir con el pretencioso Caffarelli.
 
Su interés por el arte era directamente proporcional a su interés por la procesión de rostros y plegarias exigiendo o proponiendo cambios, subsidios, proyectos, reclamos, entrevistas..., pero la asistencia de la prensa, a la inauguración de la muestra, estaba asegurada, y esa era una oportunidad que no merecía ser desperdiciada.
 
No tenía la menor idea de a quien se le podría haber ocurrido elegirlo para cubrir el operativo de seguridad de la dichosa muestra, leyó con desconfianza el instructivo y frunció el ceño. Intuía que esos lugares se atestaban de gente improductiva y frívola que sólo se interesaban en lucirse, beber, seducir y distraer la atención sobre lo verdaderamente importante: el orden y el respeto. Pensó que los buenos tiempos habían quedado muy atrás. En aquellas épocas, quienes especulaban sobre la utilidad y los sujetos eran Otros, y él formaba parte de ese ilustre grupo. Y si bien el choque de las copas de champagne, por entonces ocultaba el estallido de cristales y gritos, el silencio de la sociedad, solo podía delatar algo: la pulcritud del Ser Nacional.
 
Se acomodó el uniforme impecable. Descubrió una pelusa cerca de la insignia de su gorra y volvió a fruncir el ceño. Con precisión y aplomo la quitó, recuperando esa hierática compostura de la que tan orgulloso se sentía.
 
Mientras conducía, meditaba sobre las razones que habrían impulsado a Natalio a invitarlo a su vernisagge. Desde su última muestra en el país sobre los Aciertos Desacertados, que él defenestrara por anacrónica, aburrida, e inútil; se había entablado entre ellos un abismo que Caffarelli se encargó de llenar nada más ni nada menos que con el Océano Atlántico. Luego vino la Gran Orden Real, la Elipse Dorada y otros títulos que lo catapultaron a los más altos pedestales del Art Star System. Por supuesto él desde el otro lado, continuaba alegando contra sus acumulaciones de prótesis ortopédicas, almohadas y potes de dulce de leche, con grises y pequeñas letras en la cada vez más acotada columna dedicada al arte en La Republiqueta.
 
La luz roja lo detuvo, pensó que algo se había modificado, no era el prestigio de Natalio el que dependería de su comentario, sino el suyo, pues: ¿quién sería capaz de contradecir un talento legitimado en Europa?
 
Todavía podía recordar su rostro angelical. Lo inquietaba. Natalio había sido el más aventajado en el catecismo, el más ordenado, pero a la hora de confesarse y luego de recitar las oraciones rituales, sus ojos se llenaban de un perverso fulgor. Una andanada de procacidades hacía temblar el confesionario y sus carcajadas resonaban en la capilla, con la obscenidad propia de un presidiario. Ignoraba por qué le habría citado en su estudio, temía que algún tipo de catástrofe se pudiera desatar sobre él. Se persignó, recordó el domingo en que Natalio comenzó a humedecerse maliciosamente los labios con la lengua, mientras le confiaba prohibidas fantasías sexuales. Comenzó a desgranar un rosario, seguramente, ese niño perturbado que él conociera, distaba mucho del artista de renombre internacional, que hoy ofrecía una muestra a su ciudad natal, quizás sus antiguas prédicas hubieran echado raíces, convirtiéndolo en un hombre de provecho para la divina causa.
 
 
El Lord Mayor fue invitado a ingresar a la Sala Sur de la Galería de Arte rodeado de una selecta fauna mediática. Instintivamente buscó el flash amigo, pero no lo halló. Se desilusionó, creyó haber desperdiciado la noche, luego desplegó su rictus símil sonrisa. Nadie le presentó al artista, la gente comenzó a agobiarlo con saludos y preguntas triviales. El espacio le resultó muy reducido. Sobre los muros inmaculados, unas pocas telas con trazos de colores saturados eran enfatizadas aquí y allá por algún invisible reflector. Los atuendos de los invitados competían en texturas y diseños con aquellos cuadros insignificantes. Observó con atención, durante la tarde, mientras inauguraba la Plaza de los Pioneros Descalzos con banda, banderas y ofrendas florales, la gente, tampoco reparaba en la obra. Alguien le acercó una copa. Mecánicamente se la llevó a los labios. Comenzó a sentirse aislado. Un inesperado dolor de estómago, lo hizo sentir incómodo, preguntó por el sanitario, le indicaron un pasillo...
 
Con eficiencia dispuso de un grupo de agentes de seguridad para cubrir la muestra y especialmente la presencia del Lord Mayor. Los rostros embadurnados de ambigüedad y maquillaje le produjeron náuseas. No podía entender ese superficial aquelarre. Más de una vez la mano le tembló sobre la culata de su arma enfundada. Se controló. Un muchacho de ajustada remera y mirada lasciva le manoseó la entrepierna, él lo sujetó de un brazo y se produjo un silencio sepulcral. Todos los invitados interrumpieron momentáneamente los más diversos temas de conversación para posar una mirada helada, llena de desprecio, sobre esa absurda actitud. Comprendió. Su mano aflojó la presión y disimuladamente corrigió su repentino desborde. El joven besó la punta de sus dedos y la posó en la mejilla del uniformado, que intentó desviar el gesto. Irritado giró sobre sus botas buscando al Lord Mayor. No lo encontró, alguien le susurró algo al oído. Abriéndose paso entre la gente, alcanzó un pasillo...
 
Le sorprendió el silencio. Si algo caracterizaba a las muestras de Natalio, era precisamente el clima festivo. La reunión de sus más exóticos amigos parecía aportar una sobredosis de simbolismo a sus obras, sabiamente explotado para tenderle una trampa al crítico condescendiente de turno, que aceptaba semejante despliegue escénico como parte indisoluble de los objetos expuestos. Por desnudar tales situaciones, Caffarelli asumió el rol de víctima, declarándolo su más acérrimo enemigo.
 
Pensó que sería un nuevo recurso o una falsa invitación, pues al ingresar a la Sala Norte de la Galería de Arte, solo unos pocos pedestales iluminados lo esperaban. Sobre cada prisma blanco, un recipiente para residuos de diferente factura poseía la siguiente inscripción: “Cree realmente que lo que usted está arrojando aquí, es verdaderamente basura? si lo duda, siga la flecha". Con un gesto de fastidio se encaminó por un pasillo...
 
Natalio Caffarelli, abrió la puerta de su estudio, del otro lado, el rostro regordete que en su infancia le señalara los límites del cielo y del infierno, revelaba el eterno y reposado gesto de la santidad. Le tomó las manos y se quedó en silencio mirando como aquellos ojos no habían perdido esa chispa de pudor que tantas veces se había encargado de violentar con sus increíbles listas de pecados. Lo invitó a tomar asiento y le ofreció un jugo de naranjas. Natalio desapareció por unos instantes.
 
Solo en el estudio, observó algunas esculturas de voluptuosos contornos. Intentó desviar la mirada, pero cada rincón de ese espacio, se hallaba atestado de objetos escandalosos. Comenzó a transpirar, justo cuando había decidido marcharse, Natalio apareció con una gran jarra de jugo que, en el apuro por detenerlo, arrojo sobre su sotana. Se disculpó, le dijo que podía cambiarse, mientras esperaba a que su hábito se secara. Le indicó una puerta que hallaría al final del pasillo...
 
Abrió la puerta precipitadamente, el dolor de estómago lo hizo palidecer. Se desabrochó el cinturón del pantalón. En la pared opuesta el Lord Mayor vio su imagen, en una pose indecorosa, reflejada en el espejo...
 
Al entrar se apagó la luz, instintivamente empuñó su arma. Intentó abrir la puerta pero no pudo, sobre el muro se iluminó una circunferencia calada, al asomarse a través de ella, quedó inmovilizado...
 
Apenas empujó la puerta, el piso cedió bajo sus pies, por el olor supo instantáneamente lo que estaba ocurriendo. Se encontró chapoteando en medio de una cámara séptica, un chorro de pintura celeste, le salpicó la frente...
 
Ingresó completamente empapado, se quitó el hábito y se secó con una toalla de mano que halló sobre una silla. En el perchero del muro colgaba una bata púrpura de género traslúcido, dudó en colocársela, pero desnudo, se sentía más ridículo...
 
Del catálogo de la muestra “Deposite aquí sus residuos” de Natalio Caffarelli:
 
“... el público está invitado a interactuar con los cuatro episodios de la instalación. En el primer habitáculo, titulado La silla estercórea hallaremos a un genuino funcionario público en su rol más habitual, en el segundo, Radiografía de un fósil será posible explorar a través de un aparato de rayos x, el verdadero contenido del cráneo de un auténtico espécimen del Proceso de Reorganización Nacional. Más adelante en el tercer espacio nominado con el sugestivo rótulo de La piscina de la frustración, un crítico de arte, lucha entre la propia mediocridad y el talento ajeno. Finalmente en La duda desnuda, un religioso transita el precario límite de la tentación y la vocación. Con este magistral dispositivo, Caffarelli logra dislocar cuatro pilares de la sociedad contemporánea ubicándolos en el relativo plano de la utilidad. En definitiva, el objeto descartado recobra una nueva lectura desde el momento en que el sujeto descartador (de ciudadanos, de compatriotas, de artistas, de fieles) se convierte en residuo permanente de una cultura en franca decadencia. Caffarelli, astutamente, ha sabido reciclarlos para enaltecerlos, paradójicamente, a la categoría de obra de arte efímera..."
 
15 de noviembre de 1999
Walter H. Villarreal

domingo, 30 de diciembre de 2012

FELICIDAD

 
Para Alicia Z.
 
¡Al fin tengo mi casita! casi escriturada pero la tengo…
 
No, no construí aquella que quería con pisos de cerámica, pero me compré una baratita y linda sobre el camino nuevo que lleva al río. Estoy chocha, al principio tuve algunos problemas con las instalaciones, pero quién no los tiene, además el lugar tiene futuro, se va a transformar, se van a vender todos los lotes vacíos, aunque yo quisiera que las piedritas y la tierra sigan ahí mezclada con los yuyos serranos.
 
Sabés que miro los eucaliptos del vecino y me da una emoción… la naturaleza esa, ahí a mi alcance… con todo ese plumerío verde que tienen las loras para gritar. Se lo comento a mis hijos cada mañana, porque estoy muy pero muy contenta.
 
Te tomo sol…
Yo te tomo mucho sol y me echo al mediodía porque los científicos de la tele saben y como saben les llevo el apunte al pie de la letra, pero también atiendo a lo que me dijo una vieja: “si querés mantener el color del bronceado, no te bañés en seguida porque el sudorcito que te queda es bueno y corrés el riesgo de desteñirte si no le das tiempo a que se fije”, así que yo cumplo con eso y recién me ducho por la noche, cosa que me ha dado buenos resultados…
 
Es como… (en otro orden de cosas no), ¿viste cuando una pareja hace el amor? bueno en ese caso la transpiración también es maravillosa porque es natural, resbalosa y ayuda. pero también hay que prestarle atención a… bueno…, a la lech.. bueno…, ¿viste aquello que es habitual que se derrame cuando se está haciendo el amor? Dicen que posee propiedades curativas porque contiene proteínas. Yo escuché en la tele que una especialista recomendó los masajes en los pechos con… eso, y que usado como tratamiento de belleza facial, humecta y deja la piel tersa…
 
Con lo que a mi me gusta andar en tetas…
 
Yo te ando en tetas por la casa y por el patio a pesar de los vecinos. La porquería está en el ojo que mira con porquería, qué joder.
 
 
Por eso también les he dicho a mis hijos que prefiero que se prostituyan con un tipo antes que me traigan una niña embarazada. ¿Qué van a hacer con un pendejo si ni saben que hacer con sus vidas? Hay mucha irresponsabilidad considerando que la enfermedad de las cuatro letras anda dando vueltas sin ton ni son a la caza de un tonto desprevenido. Así que les aconsejo que cuando encuentren una chica, o dos o lo que sea, que se vengan a casa para que estén más protegidos y que si llegaran a pasar al baño y me encuentran en culo, que no se asusten porque todo es natural, ya que nada debe ser extraño ni objeto de escándalo.
 
Los amigos de mis hijos me visitan seguido, preguntan sobre la vida y yo les doy fanta naranja. Les respondo, me miran y dicen que la gente grande ya no les habla así, que solo les gritan y los consideran un estorbo sin porvenir. Quedan en silencio un largo rato y parten casi con tristeza entonces los detengo, les doy un abrazo y aprovecho para aconsejarles que no se metan tantas cosas encima y que traten de no andar rodando sin sentido por las plazas, porque la gente se pone violenta por nada, especialmente cuando ve a muchachitos tan lindos. Yo sé muy bien como funciona eso, lo aprendí estando casada varios años con un...
 
…Se les acercan, les hacen el verso con una birra y se los cargan vaya a saber adónde y para qué… bueno para qué yo supongo que sé, si me atengo a lo de los tratamientos de belleza facial, que están teniendo una demanda impresionante en estos días, por eso prefiero que ellos también vayan a casa con mis hijos, siempre y cuando me avisen con tiempo, así yo salgo por las dudas tengan que hacer algo con una chica, con dos o con lo que sea… porque… mirá si hay gente mala que prefiere un hijo chorro o muerto antes que puto. No eso está mal, es cagarse en la felicidad ajena y si los chicos tienen ganas de fumarse un porrito que lo hagan, pero en la seguridad de un hogar y que de paso conviden.
 
Estamos tan llenos de culpas y prejuicios que a veces lo que es verdaderamente importante se pasa por alto, quién sabe qué tipo de relaciones tienen ellos con sus padres, gente que debe andar colgada de una nube de pedos, en vez de salir por las plazas y ver de qué manera se ponen los pantalones para que se les vea la raya o el ombliguito rodeado de pelusita en esos abdómenes como barritas de chocolate que tienen y que lamentablemente les va a durar tan poco con los hectolitros de cerveza que se mandan pero claro, la ponen tan seguido que seguro deben quemar muchas calorías. Yo misma he visto cómo las chicas muy calientes, los buscan con insistencia para esos menesteres y ni mis hijos, que de tan rubios parecen extraterrestres, se salvan del constante acoso de cualquier chirucita con olor a papo mal lavado. Pero ellos ya saben que deben cuidarse, que para eso les lleno el cajoncito de la mesa de luz con forritos de todos colores así que mas vale que no me traigan ninguna novedad que patalee, que vomite o que se cague en esos pañales de mierda que no sirven para otra cosa que para disfrazar los espinillos de árbol de navidad tercermundista.
 
Yo te hablo por teléfono a Norteamérica!
 
De vez en cuando llamo a una amiga para que me de consejos sobre el tema, ella ahora está viviendo en Miami y trabaja en la conserjería de un hotel, allá no tienen estos problemas y los tratamientos de belleza facial son más económicos según parece, pero no responde mucho, solo dice que hace calor y que los turistas dedicados al físico-culturismo son una carga que la tienen harta. Entonces yo le cuento que me inauguraron el camino al río y que esto también se va a llenar de turistas (además de los amigos de mis hijos y de la chica o de las dos o de lo que sea).
 
Realmente lo espero, porque los lugareños no entienden que yo me pasee en tetas por el fondo, o que no me bañe después de tomar sol o que me quede una hora mirando los nidos que las loras han hecho en los eucaliptos, especialmente cuando los amigos de mis hijos me convidan algo. Ni que decir cuando espían y comprueban que estoy en medio de una gran conversación con ellos. Son medio atrasados, ni deben saber que hay un continente que se llama Europa (que quedó tan lejos cuando yo era una niña) y mucho menos que pueda tener una amiga viviendo en la península de Florida. Cómo explicarles que La Florida no es una fábrica de amargo serrano, cómo hacerles entender que el mundo es mucho más grande y que el sol está arriba para que todos lo disfrutemos culo al aire. Quizás este nuevo camino les obligue a cambiar un poco la manera de ver las cosas y de relacionarse con los demás, porque una vez que por aquí comiencen a pasar los turistas, que seguramente no serán los fornidos lampiños de minúsculos trajes de baño que tiene que tolerar mi amiga, no les va a quedar otra que aceptar o mirar para otro lado. Una pena, es tan lindo ver a la gente cuando el asombro les abre los ojos porque el paisaje les ha regalado una perspectiva inesperada, o saber que nuestras rústicas casitas, se convertirán en postales que compartirán con sus amigos. Es tan emocionante, que si lo pienso un poco, no me va a alcanzar el tiempo de vida que me queda para agradecer tanta felicidad.
 
Sábado 31 de diciembre de 2005
Walter Villarreal

domingo, 2 de diciembre de 2012

CAPISTRANO

 
Pasan los años y acariciar los postigos borgoña de aquella esquina con vista a las canteras, me sigue produciendo el mismo escalofrío que las estampidas explosivas del cerro, pero la infancia se quedó en alguna baldosa, en la trama nacarada de unas cortinas que se corrieron para ocultar la luz y la mentira, en el fango de una carretilla oxidada y dispuesta para criar los renacuajos rescatados del lago del Sierras Hotel.
 
Fueron acumulándose domicilios, vendavales, obtusas miradas que engendraron el rencor entre un naranjo y un mandarino. El arca celeste invadida por las abejas y manzanillas, aquel servicio de té de juguete, una casita de madera con ornamentos de papel crepé rosado, al pie del seíbo joven. El enorme armario de roble pintado de gris platinado, para proteger los juguetes de las goteras estivales.
 
Un conejo blanco huyendo de la creciente.
Un perro ratonero llamado Arlequín.
Un gato amarillo durmiendo con el conejo.
 
Entre las uñas, las astillas azuladas de esos muros prefabricados, las flores de un empapelado oriental desojada por el llanto, la penitencia y la ignorancia. En la penumbra de las tardes, una ciudad de ladrillos de colores, el aroma de los crayones, el talco nevando los pesebres montados con espejos, ornamentos quebrados y un sable dorado envuelto en celofanes.
 
La abuela bruja, levantando la tapa de la olla para dejar ver las patas amarillas de la gallina que era mi mascota…
 
La abuela hada, levantando los secretos de las aljabas, la infusión de mimosa, la tortilla de papas y verdeo…
 
Escarapelas de niebla y silencio, de luto y celebración. Raquíticos reflejos en los espejos de la desidia, encintados, entintados, enrulados. Calas bebiendo el agua jabonosa de los lavaderos, un hermoso Golden Retriever, muriendo en la siesta, una tortuga devorada por las hormigas coloradas del atardecer bajo el cerco de uvitas silvestres.
 
Los tíos del campo, el olor de las crines de un caballo trotando en la mañana, la desaparición de los chañares y tuscales el mismo día en que los silos de ladrillo dejaron de pautar los alfalfares y se volvieron marciano viento colorado.
Diez velas emergiendo del chocolate, un cuaderno inmaculado y la casa nueva, invulnerable a los insultos frente a un territorio inmenso de venenosas legumbres e inventadas arqueologías.
 
Una cruz del sur amarrada a la caligrafía de un puñado de mediocres poemas infantiles…
 

Ya no importa si estas líneas corresponden al día en que escribo, al fin y al cabo ni pasado ni futuro implican un desacuerdo para este presente que se evapora como la tarde primaveral en Altaria, como la danza violácea de las golondrinas nacidas en Capistrano que hoy sobrevuelan el corazón de mi predestinada soledad urbana…
 

domingo, 11 de noviembre de 2012

ORGULLO

 
Hace exactamente un año, la ominosa repetición del número uno aplazaba mi vitalidad en la misma plaza que meses atrás yo me encargaba de aplazar. Solo y sentado en la dureza hormigonada de un banco, marqué con lágrimas de incomprensión, el pórfido que la porfía de un señor gordo impuso en sus mapas de perfidia patrimonial.

Esa plaza esterilizada, se reía de mi sangre alienada, de las cenizas venenosas de un poeta muerto que guardé por meses en el fondo del placar sin que nadie entendiera exactamente, la sombría proyección geométrica de mi dolor.

Una tarde decidí liberarlo en las aguas del tajamar y necesité otras más para incendiar el pasado abigarrado de engaños, pero enredado en la belleza de lo circadiano, de los anillos anti horarios, de la imprudencia de los frutales y las letanías eólicas de agosto…
 
Dejé de temer y el abrazo de otro sobreviviente, me hizo recordar que todavía me quedan latidos para compartir y marchar entre banderas y consignas, con una rosa roja en el pecho, por una avenida abierta al futuro. 


Mis paisajes afectivos regresarán a dormitar en sus álbumes de fotos, postales y cartas antiguas, en mis juguetes oxidados, entre las páginas carcomidas de los libros que me hicieron viajar en el tiempo y el espacio, aguardando otros destinos para que mi destino, finalmente se resuelva y emprenda una partida, un trasplante, un injerto en este cósmico devenir.

Preciso desprenderme del frágil monólogo de la caligrafía ajena, de un urbano escenario que ha sucumbido por el olvido, mientras mi otro yo me acompaña en la incertidumbre, escribiendo el argumento existencial para lo que vendrá…

martes, 16 de octubre de 2012

NUTRICIÓN

 
Llego a la sala de espera y solo encuentro lugar para sentarme en el horrible sillón antropófago azul de dos cuerpos. La secretaria me saluda y me dice que la nutricionista ha diseñado una encuesta para los pacientes que es anónima, me extiende la hoja con las preguntas que voy leyendo y contestando de la peor manera:
 
1. ¿Es bueno ingerir frutas con cáscara?
Si lo que se va a comer es un coco, es preferible quitarla…
 
2. ¿Higieniza los vegetales? ¿Qué técnica emplea?
No tengo experiencia en higienizar a pacientes en estado de coma.
 
3. ¿Es correcto incorporar aceite a la dieta diaria?
En tanto no sea aceite de motor…
 
4. ¿Consume gaseosas?
Las únicas burbujas que admito en mi vida son las de un champagne…
 

5. ¿Consume pescado?
Quién no se ha comido un bagre alguna vez…
 
6. ¿Qué pasta elegiría en una comida?
Una pasta frola, seguro, una pasta base no…
 
7. ¿Es mejor el pan tostado? ¿Por qué?
Es mejor porque la manteca se derrite y corre mejor…
 
8. ¿Cuántos huevos pueden comerse por día?
Depende del tamaño, no es lo mismo un huevo de avestruz que uno de codorniz.
 
9. ¿Prueba la comida antes de ponerle sal?
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
 
10. ¿Realiza actividad física? ¿Por qué?
No, porque si realizo actividad física no tengo tiempo para disfrutar de la comida.

miércoles, 3 de octubre de 2012

PASIVAS

 
De regreso a la escuela, pero no a las aulas, se me hace complicado encontrarle sentido al oxímoron burócrata de las TAREAS PASIVAS.
 
Imagino que usarán mi culo de sacapuntas o portalápices, de tahalí para la bandera de ceremonias, por eso y anticipándome a una encomienda más humillante, exploro los sórdidos vericuetos de un edificio que nunca fue proyectado para educar, pero que funciona muy bien para oprimir la inteligencia y la salud mental de cualquiera.
 

Tomo la iniciativa de asumir literalmente el rol de un potus administrativo, buscando una maceta y un rincón adecuados para cumplir mi horario: la preceptoría se encuentra atestada de syngoniums, formularios, libros e invadida por una tarántula enorme de cartapesta, el depósito contiguo a la secretaría se viene abajo de cajas, cajones, cajetas y cojones (además hay poca luz para un potus).

En el zaguán los alumnos que pasan, me miran se ríen y me cortan las hojitas, decido desplazarme a la sala de profesores y aguardar a que me rieguen.
 

Docente A: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, aquí estoy ocupando el lugar que me corresponde en este maravilloso sistema...
 
Docente A: (palmeando las hojas del potus): Esto te va a hacer mucho bien.
 
Al Potus Administrativo se le marchita una ramita.
 
Docente B: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, en calidad de vegetal.
 
Docente A: Pero es mejor que estar ahí adentro…
 
Docente B: Hoy los chicos preguntaron por la ovulación femenina…
 
Docente C: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, ¿no me ven más verde?
 
Docente D: A veces entiendo a los yanquis que entran a un cine y matan al público, porque a mí me dan ganas de sacar un arma de la cartera y limpiar un poco al mundo.
 
Docente B: Entonces les dije que las mujeres ovulan como las vacas…
 
Docente A: (con indignación feminista) ¿Cómo va a hacer esa comparación?
 
Docente B: Porque a las vacas viejas se las estimula con hormonas como a las mujeres que ya no ovulan y pueden tener embarazos múltiples…
 
Potus Administrativo: Se me antoja un chorrito de agua mineral.
 
Docente C: (dirigiéndose al Potus Administrativo) ¿Y qué tareas te asignaron?
 
Docente D: Porque ya no hay vuelta, hay chicos que no les entra nada ¿Y qué les queda? Ser policías o chorros, por eso yo pienso que es mejor sacar los yuyos de raíz.
 
Potus Administrativo: (estremecido con la metáfora botánica de Docente D.) Me puedo ir al patio si aquí molesto.
 
Irrumpe en la sala Docente E, cargada de bolsas, inmediatamente hace su aparición Docente F. Docente D hurga la cartera pero no saca ningún arma, encuentra un pastillero y toma una píldora que se traga en seco quedando ligeramente estrábica.
 
Docente D: Yo no sé a dónde vamos a parar con esta realidad, no leen, no escriben, no trabajan, se embarazan, se tiran pedos… (Abandona la sala sin interrumpir su monólogo).
 
Docente F: Volviste!
 
Potus Administrativo: (suspirando) Estoy desde ayer…
 
Docente E: ¡Mirá qué bonita que es! Es una vagina muy bella…
 
Docente B: ...así una sola vaca de mala calidad puede tener muchos terneros de buena calidad pero de óvulos de otras vacas, como las mujeres.
 
Docente A: Pero nosotras no somos vacas!
 
Docente F: ¿Y esto te parece apropiado para el taller de sexualidad para padres?
 
Docente E, acomoda sobre el libro de temas de Segundo A Turno Tarde, una vagina de látex y saca de una de sus bolsas una poronga hiperrealista, al Potus Administrativo le salen brotes nuevos.
 

Potus Administrativo: ¡Pero qué maravilla! ¿Vos vendés éstos juguetes?
 
Docente E: …con mi marido.
 
Potus Administrativo: ¿Y tenés masajeadores prostáticos?
 
Docente B (al borde del colapso nervioso, junta su bibliografía sobre la ovulación de las mujeres y las vacas y se retira).
 
Docente F (acariciando una pija demasiado pequeña pero negra) Qué suavidad!
 
Docente E: Mi marido consigue masajeadores prostáticos... Pero ella (refiriéndose a la vagina artificial) es muy bonita, tiene muy bien definido el clítoris, pensar que hay mujeres que no saben cómo usarlo.
 
Docente F: ¿Y el Dire nos dará permiso para usarlos en el taller?
 
Docente E (sin escuchar la pregunta y liberando de su blíster algo parecido a la verga de Jeff Stryker) Lo bueno es que le podés sacar las pilas y usarla de consolador, pero la vibración se siente muy bien porque con mi marido…
 
Docente A mira al Potus Administrativo y no puede contener más una carcajada.
 
Potus Administrativo: Me encanta que esto discurra con tanta naturalidad!
 
Docente E (haciendo malabares con los vibradores antes de pasárselos a Docente F) Ya vengo…
 
Docente F (descubriendo que tiene entre sus brazos un ramo de porongas de todos los colores, en el mismo momento en que aparece el Dire…)
 
Dire: ¿Todo bien por acá?
 
Potus Administrativo: Diría que las cosas no cambiaron mucho durante mi ausencia…
 

lunes, 17 de septiembre de 2012

CRÓNICAS

(De Fiambalá)
 
MARTES 11
 
La mañana que revela el árido esplendor del paisaje catamarqueño, ruinas de adobe que regresan a la tierra como los muertos, escasos arbustos para recordar que no hemos llegado en una expedición extraterrestre, los colores encendidos por la luz matinal en ascenso.
 

Una terminal de ómnibus que cumple la premisa del no lugar, boleterías cerradas, una atendida por la Virgen del Valle, carteles bilingües mal traducidos, un perro azul que nos da la bienvenida y el horror vacui vernáculo encarnado por monstruosos monumentos que descalifican la belleza natural del entorno.
 

Un taxista que desde la plaza del pueblo nos lleva hasta las termas, cruzando dunas y apachetas, ríos secos que testimonian la furia devastadora del agua ausente…
 
- Este es el Abaucán, hay que verlo cuando se enoja y juega a las bochas con las piedras, mire el tamaño que tienen, desde abajo se escucha el ruido que hacen cuando las arrastra.
 
El musical relato del taxista me deja entusiasmado. Habla de un río invisible que ama y respeta, lo siente parte de su vida.
 
- Acá tendrían que estar Pedro y Catalino, seguro que están arriba en las termas, le van a cobrar una entrada al complejo.
 

Llegamos a una quebrada flanqueada por cerros monolíticos y afilados como puntas de flecha, Catalino nos encuentra y nos conduce hasta una cabaña por escalinatas de piedra bajo la desflecada sombra de los algarrobos blancos. Minutos más tarde nos atrevemos a la pileta más caliente, la de 45 grados.
 
MIÉRCOLES 12
 
Dormir y despertar arrullado por el agua que corre, asomarse y tener los pliegues rocosos al alcance de la mano. Desde temprano la gente ocupa las distintas terrazas acuáticas, recorro por segunda vez la rústica conformación del complejo termal y descubro la dócil presencia de unos pájaros azules y amarillos que comparten la mesa con la gente. Su sociabilidad me deja sin palabras, se acercan, me miran como en un cuento infantil aguardan a que les saque una foto.
 

El almuerzo nos convoca en el comedor de las termas con una terraza que dispara visuales al infinito, aunque la pre Cordillera las intercepta más allá de una bruma sobrecogedora.

 - ¿Qué podemos comer hoy?
- Lo de siempre...
- ¿Y qué es “lo de siempre”?
- No sé… empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas…
 

Cuesta sacarle al mozo el menú completo pero nos decidimos por el locro que esconde un generoso trozo de queso derritiéndose en una crema de texturas y acentos tradicionales sumamente deliciosos. Entonces aparece ella: La Psíquica...
 
- ¿Ya vieron los cóndores?
 
Y sin esperar respuesta se dirigió hasta el fondo donde le sirvieron una humita en chala. Entusiasmado llamo al mozo.
 
- ¿Por qué no dijiste que había humita?
- Pero si yo dije… empanadas, locro de trigo, humita, tallarines caseros con pollo, milanesas…
- No, no, yo escuché muy bien cuando enumeraste empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas… pero de la humita en chala nada…
- Ehmm…
- ¿Qué estás esperando para traerme una?
 
Al rato me encuentro desvistiendo el manjar de su ropaje de chala, la humita está exquisita. La Psíquica nos sonríe y brinda desde su mesa, por la tarde avistamos sus cóndores.
 
JUEVES 13
 
Voy saltando de embalse en embalse, dejo que las cascadas golpeen mi espalda, acaricien mis brazos, me quedo flotando a la deriva mirando cómo los pájaros me espían uno se estrella contra mi pecho, cae al agua se despabila y sigue volando…
 

A la tarde trepamos un cerro cercano, nos quedamos contemplando el crepúsculo sobre el valle. Las nubes parecen sacadas de Júpiter, las estrellas atestan el cielo, los visitantes enciende asadores, descorchan botellas de vino, comparten aventuras, se hacen amigos. La Psíquica emerge de la piscina de 30 grados:
 
- ¿Ya vieron los zorros?
 
Y entonces recuerdo a las mujeres que al mediodía recogían las sobras de sus platos entre servilletas de papel. A la vuelta de nuestra cabaña aparece el primer par de orejas puntiagudas y luego la cola elegante que se eleva entre las piedras para descender casi hasta mi lado donde se encontraba la ofrenda dejada por las abuelas solidarias.
 

Una zorra con dos cachorros bajan cada noche a alimentarse de la buena voluntad de los viajeros.
 
VIERNES 14
 
Decidimos llegar hasta el surgente termal, la vieja cabra que habita en mí se despierta en cada salto, las cascadas se hacen cada vez más naturales y de ellas se desprende un vaporoso y cálido velo.
 

La altura hace de mi corazón un tambor enloquecido y el cielo parece estar cada vez más cerca, entre las espinas de los cactus y los brotes tímidos de los cachiyuyos. El hambre nos hace descender, por acortar el camino pierdo la estabilidad y aterrizo dos metros abajo a centímetros del agua hirviente…
 
- ¿Qué podemos comer hoy?
- Lo de siempre...
- ¿Y qué es “lo de siempre”?
- No sé… empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas… Ah, hoy hay también pollo al horno.
 
Pero el pollo al horno resulta ser una inesperada y muy bien preparada suprema al champiñón. La Psíquica, envuelta en una salida de baño con girasoles, nos sonríe y pregunta.
 
- ¿Así que se van mañana? No se preocupen porque van a volver.
 
Con mi amigo Guillermo nos miramos sin poder responder, aprovecho para terminar mi copa de vino y servirme otra.
 

Al atardecer elegimos una de las piletas más tibias, pues es amplia y profunda. Mientras bebemos una cerveza llega el Equipo Catamarqueño de Sumo, comienzo a imaginar a dónde puede terminar ese encuentro, sin embargo la corrección política me lleva a abandonar las aguas luego de un diálogo semidesnudo bajo las estrellas donde me entero que la noche de Fiambalá se resume en dos puntos de interés “La Morocha” y “El Galpón”, aunque al último no me lo recomiendan porque se llena de borrachos, el mejor motivo para elegirlo como destino…
 
SÁBADO 15
 
La puntualidad de nuestro taxista es inquietante, la Psíquica nos despide desde la piscina de 32 grados con un hasta pronto.
 

Como es temprano para ocupar la habitación de la Hostería Municipal le pedimos que nos lleve hasta una bodega. Tizac me hace sentir que estoy en “El Gran Chaparral”, la chica que nos vende los varietales hace de Victoria Canon. Solo faltan los comanches.
De regreso al pueblo le pido a nuestro chofer que se detenga ante el cadáver de un auto y luego seguimos camino hasta Reserva India.
 

Y así es cómo conocemos a Fito, el platero del pueblo, nos muestra su taller y le encargo un anillo que promete tenerlo listo a las nueve de la noche.
Continuamos nuestro derrotero turístico por el Museo del Hombre, donde descubrimos una sala dedicada al montañismo de altura, otra a la cerámica diaguita-calchaquí, una a la minería local y la más importante a las dos momias halladas durante la construcción de la ruta al Paso de San Francisco.
 
- En esta sala no se pueden sacar fotos…
 
La guía desarrolla su relato y reparo en el notable parecido que guarda con una de las momias, me dan ganas de preguntarle si no cree que es una tatarabuela suya…
A la salida del museo, Fito el platero nos espera y me rapta:
 
- No todos los días llega un arquitecto al pueblo, así que necesito tu asesoramiento técnico en la casa que estoy construyendo, te prometo un anillo de putamadre.
 
Guillermo cree que estoy escribiendo mi propia versión de “El Señor de los Anillos” y recatadamente se queda en la Hostería Municipal, yo termino a orillas del río Abaucán mirando una enorme casa de adobe en construcción y sugiriendo un par de perfiles metálicos para prevenir los temores de derrumbe de Fito y Susana.
Quedo impactado por lo que las ventanas de esa edificación son capaces de abarcar…
 

La siesta en Fiambalá es un tiempo suspendido, el calor y una brisa que anticipa la llegada de “El Zondita” como lo llama cariñosamente nuestro taxista oficial. El pueblo se congela a alta temperatura, la siesta se impone y nada puede hacerse…
 
DOMINGO 16
 
Destinamos el último día a coleccionar postales locales: casas abandonadas, callejones polvorientos, viñedos de trama y urdimbre aún sin fructificar, ventanas cegadas, puertas centenarias, túmulos de adobes. Capillas por todas partes porque:
 
- Cada santo es una excusa para la fiesta, el vino y el acordeón al menos una vez al año y luego queda olvidado.
 

Durante el almuerzo descubrimos algunos diarios locales, una reseña nos sorprende:
 
“El agua de las termas mejora la salud psíquica…”
 
En otra página dedicada a los agradecimientos leemos:
 
“Agradezco a Gerónimo por unirme al hombre que amo y hacer que mi familia lo acepte. Juan D. Tinogasta”
 
No pudimos saber quién era ese Gerónimo, ni el perro azul de la terminal de Fiambalá nos pudo informar.
 

De regreso, la noche nos robó todos los colores catamarqueños del horizonte, pero yo me traje un anillo de plata nuevo...