domingo, 30 de diciembre de 2012

FELICIDAD

 
Para Alicia Z.
 
¡Al fin tengo mi casita! casi escriturada pero la tengo…
 
No, no construí aquella que quería con pisos de cerámica, pero me compré una baratita y linda sobre el camino nuevo que lleva al río. Estoy chocha, al principio tuve algunos problemas con las instalaciones, pero quién no los tiene, además el lugar tiene futuro, se va a transformar, se van a vender todos los lotes vacíos, aunque yo quisiera que las piedritas y la tierra sigan ahí mezclada con los yuyos serranos.
 
Sabés que miro los eucaliptos del vecino y me da una emoción… la naturaleza esa, ahí a mi alcance… con todo ese plumerío verde que tienen las loras para gritar. Se lo comento a mis hijos cada mañana, porque estoy muy pero muy contenta.
 
Te tomo sol…
Yo te tomo mucho sol y me echo al mediodía porque los científicos de la tele saben y como saben les llevo el apunte al pie de la letra, pero también atiendo a lo que me dijo una vieja: “si querés mantener el color del bronceado, no te bañés en seguida porque el sudorcito que te queda es bueno y corrés el riesgo de desteñirte si no le das tiempo a que se fije”, así que yo cumplo con eso y recién me ducho por la noche, cosa que me ha dado buenos resultados…
 
Es como… (en otro orden de cosas no), ¿viste cuando una pareja hace el amor? bueno en ese caso la transpiración también es maravillosa porque es natural, resbalosa y ayuda. pero también hay que prestarle atención a… bueno…, a la lech.. bueno…, ¿viste aquello que es habitual que se derrame cuando se está haciendo el amor? Dicen que posee propiedades curativas porque contiene proteínas. Yo escuché en la tele que una especialista recomendó los masajes en los pechos con… eso, y que usado como tratamiento de belleza facial, humecta y deja la piel tersa…
 
Con lo que a mi me gusta andar en tetas…
 
Yo te ando en tetas por la casa y por el patio a pesar de los vecinos. La porquería está en el ojo que mira con porquería, qué joder.
 
 
Por eso también les he dicho a mis hijos que prefiero que se prostituyan con un tipo antes que me traigan una niña embarazada. ¿Qué van a hacer con un pendejo si ni saben que hacer con sus vidas? Hay mucha irresponsabilidad considerando que la enfermedad de las cuatro letras anda dando vueltas sin ton ni son a la caza de un tonto desprevenido. Así que les aconsejo que cuando encuentren una chica, o dos o lo que sea, que se vengan a casa para que estén más protegidos y que si llegaran a pasar al baño y me encuentran en culo, que no se asusten porque todo es natural, ya que nada debe ser extraño ni objeto de escándalo.
 
Los amigos de mis hijos me visitan seguido, preguntan sobre la vida y yo les doy fanta naranja. Les respondo, me miran y dicen que la gente grande ya no les habla así, que solo les gritan y los consideran un estorbo sin porvenir. Quedan en silencio un largo rato y parten casi con tristeza entonces los detengo, les doy un abrazo y aprovecho para aconsejarles que no se metan tantas cosas encima y que traten de no andar rodando sin sentido por las plazas, porque la gente se pone violenta por nada, especialmente cuando ve a muchachitos tan lindos. Yo sé muy bien como funciona eso, lo aprendí estando casada varios años con un...
 
…Se les acercan, les hacen el verso con una birra y se los cargan vaya a saber adónde y para qué… bueno para qué yo supongo que sé, si me atengo a lo de los tratamientos de belleza facial, que están teniendo una demanda impresionante en estos días, por eso prefiero que ellos también vayan a casa con mis hijos, siempre y cuando me avisen con tiempo, así yo salgo por las dudas tengan que hacer algo con una chica, con dos o con lo que sea… porque… mirá si hay gente mala que prefiere un hijo chorro o muerto antes que puto. No eso está mal, es cagarse en la felicidad ajena y si los chicos tienen ganas de fumarse un porrito que lo hagan, pero en la seguridad de un hogar y que de paso conviden.
 
Estamos tan llenos de culpas y prejuicios que a veces lo que es verdaderamente importante se pasa por alto, quién sabe qué tipo de relaciones tienen ellos con sus padres, gente que debe andar colgada de una nube de pedos, en vez de salir por las plazas y ver de qué manera se ponen los pantalones para que se les vea la raya o el ombliguito rodeado de pelusita en esos abdómenes como barritas de chocolate que tienen y que lamentablemente les va a durar tan poco con los hectolitros de cerveza que se mandan pero claro, la ponen tan seguido que seguro deben quemar muchas calorías. Yo misma he visto cómo las chicas muy calientes, los buscan con insistencia para esos menesteres y ni mis hijos, que de tan rubios parecen extraterrestres, se salvan del constante acoso de cualquier chirucita con olor a papo mal lavado. Pero ellos ya saben que deben cuidarse, que para eso les lleno el cajoncito de la mesa de luz con forritos de todos colores así que mas vale que no me traigan ninguna novedad que patalee, que vomite o que se cague en esos pañales de mierda que no sirven para otra cosa que para disfrazar los espinillos de árbol de navidad tercermundista.
 
Yo te hablo por teléfono a Norteamérica!
 
De vez en cuando llamo a una amiga para que me de consejos sobre el tema, ella ahora está viviendo en Miami y trabaja en la conserjería de un hotel, allá no tienen estos problemas y los tratamientos de belleza facial son más económicos según parece, pero no responde mucho, solo dice que hace calor y que los turistas dedicados al físico-culturismo son una carga que la tienen harta. Entonces yo le cuento que me inauguraron el camino al río y que esto también se va a llenar de turistas (además de los amigos de mis hijos y de la chica o de las dos o de lo que sea).
 
Realmente lo espero, porque los lugareños no entienden que yo me pasee en tetas por el fondo, o que no me bañe después de tomar sol o que me quede una hora mirando los nidos que las loras han hecho en los eucaliptos, especialmente cuando los amigos de mis hijos me convidan algo. Ni que decir cuando espían y comprueban que estoy en medio de una gran conversación con ellos. Son medio atrasados, ni deben saber que hay un continente que se llama Europa (que quedó tan lejos cuando yo era una niña) y mucho menos que pueda tener una amiga viviendo en la península de Florida. Cómo explicarles que La Florida no es una fábrica de amargo serrano, cómo hacerles entender que el mundo es mucho más grande y que el sol está arriba para que todos lo disfrutemos culo al aire. Quizás este nuevo camino les obligue a cambiar un poco la manera de ver las cosas y de relacionarse con los demás, porque una vez que por aquí comiencen a pasar los turistas, que seguramente no serán los fornidos lampiños de minúsculos trajes de baño que tiene que tolerar mi amiga, no les va a quedar otra que aceptar o mirar para otro lado. Una pena, es tan lindo ver a la gente cuando el asombro les abre los ojos porque el paisaje les ha regalado una perspectiva inesperada, o saber que nuestras rústicas casitas, se convertirán en postales que compartirán con sus amigos. Es tan emocionante, que si lo pienso un poco, no me va a alcanzar el tiempo de vida que me queda para agradecer tanta felicidad.
 
Sábado 31 de diciembre de 2005
Walter Villarreal

domingo, 2 de diciembre de 2012

CAPISTRANO

 
Pasan los años y acariciar los postigos borgoña de aquella esquina con vista a las canteras, me sigue produciendo el mismo escalofrío que las estampidas explosivas del cerro, pero la infancia se quedó en alguna baldosa, en la trama nacarada de unas cortinas que se corrieron para ocultar la luz y la mentira, en el fango de una carretilla oxidada y dispuesta para criar los renacuajos rescatados del lago del Sierras Hotel.
 
Fueron acumulándose domicilios, vendavales, obtusas miradas que engendraron el rencor entre un naranjo y un mandarino. El arca celeste invadida por las abejas y manzanillas, aquel servicio de té de juguete, una casita de madera con ornamentos de papel crepé rosado, al pie del seíbo joven. El enorme armario de roble pintado de gris platinado, para proteger los juguetes de las goteras estivales.
 
Un conejo blanco huyendo de la creciente.
Un perro ratonero llamado Arlequín.
Un gato amarillo durmiendo con el conejo.
 
Entre las uñas, las astillas azuladas de esos muros prefabricados, las flores de un empapelado oriental desojada por el llanto, la penitencia y la ignorancia. En la penumbra de las tardes, una ciudad de ladrillos de colores, el aroma de los crayones, el talco nevando los pesebres montados con espejos, ornamentos quebrados y un sable dorado envuelto en celofanes.
 
La abuela bruja, levantando la tapa de la olla para dejar ver las patas amarillas de la gallina que era mi mascota…
 
La abuela hada, levantando los secretos de las aljabas, la infusión de mimosa, la tortilla de papas y verdeo…
 
Escarapelas de niebla y silencio, de luto y celebración. Raquíticos reflejos en los espejos de la desidia, encintados, entintados, enrulados. Calas bebiendo el agua jabonosa de los lavaderos, un hermoso Golden Retriever, muriendo en la siesta, una tortuga devorada por las hormigas coloradas del atardecer bajo el cerco de uvitas silvestres.
 
Los tíos del campo, el olor de las crines de un caballo trotando en la mañana, la desaparición de los chañares y tuscales el mismo día en que los silos de ladrillo dejaron de pautar los alfalfares y se volvieron marciano viento colorado.
Diez velas emergiendo del chocolate, un cuaderno inmaculado y la casa nueva, invulnerable a los insultos frente a un territorio inmenso de venenosas legumbres e inventadas arqueologías.
 
Una cruz del sur amarrada a la caligrafía de un puñado de mediocres poemas infantiles…
 

Ya no importa si estas líneas corresponden al día en que escribo, al fin y al cabo ni pasado ni futuro implican un desacuerdo para este presente que se evapora como la tarde primaveral en Altaria, como la danza violácea de las golondrinas nacidas en Capistrano que hoy sobrevuelan el corazón de mi predestinada soledad urbana…
 

domingo, 11 de noviembre de 2012

ORGULLO

 
Hace exactamente un año, la ominosa repetición del número uno aplazaba mi vitalidad en la misma plaza que meses atrás yo me encargaba de aplazar. Solo y sentado en la dureza hormigonada de un banco, marqué con lágrimas de incomprensión, el pórfido que la porfía de un señor gordo impuso en sus mapas de perfidia patrimonial.

Esa plaza esterilizada, se reía de mi sangre alienada, de las cenizas venenosas de un poeta muerto que guardé por meses en el fondo del placar sin que nadie entendiera exactamente, la sombría proyección geométrica de mi dolor.

Una tarde decidí liberarlo en las aguas del tajamar y necesité otras más para incendiar el pasado abigarrado de engaños, pero enredado en la belleza de lo circadiano, de los anillos anti horarios, de la imprudencia de los frutales y las letanías eólicas de agosto…
 
Dejé de temer y el abrazo de otro sobreviviente, me hizo recordar que todavía me quedan latidos para compartir y marchar entre banderas y consignas, con una rosa roja en el pecho, por una avenida abierta al futuro. 


Mis paisajes afectivos regresarán a dormitar en sus álbumes de fotos, postales y cartas antiguas, en mis juguetes oxidados, entre las páginas carcomidas de los libros que me hicieron viajar en el tiempo y el espacio, aguardando otros destinos para que mi destino, finalmente se resuelva y emprenda una partida, un trasplante, un injerto en este cósmico devenir.

Preciso desprenderme del frágil monólogo de la caligrafía ajena, de un urbano escenario que ha sucumbido por el olvido, mientras mi otro yo me acompaña en la incertidumbre, escribiendo el argumento existencial para lo que vendrá…

martes, 16 de octubre de 2012

NUTRICIÓN

 
Llego a la sala de espera y solo encuentro lugar para sentarme en el horrible sillón antropófago azul de dos cuerpos. La secretaria me saluda y me dice que la nutricionista ha diseñado una encuesta para los pacientes que es anónima, me extiende la hoja con las preguntas que voy leyendo y contestando de la peor manera:
 
1. ¿Es bueno ingerir frutas con cáscara?
Si lo que se va a comer es un coco, es preferible quitarla…
 
2. ¿Higieniza los vegetales? ¿Qué técnica emplea?
No tengo experiencia en higienizar a pacientes en estado de coma.
 
3. ¿Es correcto incorporar aceite a la dieta diaria?
En tanto no sea aceite de motor…
 
4. ¿Consume gaseosas?
Las únicas burbujas que admito en mi vida son las de un champagne…
 

5. ¿Consume pescado?
Quién no se ha comido un bagre alguna vez…
 
6. ¿Qué pasta elegiría en una comida?
Una pasta frola, seguro, una pasta base no…
 
7. ¿Es mejor el pan tostado? ¿Por qué?
Es mejor porque la manteca se derrite y corre mejor…
 
8. ¿Cuántos huevos pueden comerse por día?
Depende del tamaño, no es lo mismo un huevo de avestruz que uno de codorniz.
 
9. ¿Prueba la comida antes de ponerle sal?
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
 
10. ¿Realiza actividad física? ¿Por qué?
No, porque si realizo actividad física no tengo tiempo para disfrutar de la comida.

miércoles, 3 de octubre de 2012

PASIVAS

 
De regreso a la escuela, pero no a las aulas, se me hace complicado encontrarle sentido al oxímoron burócrata de las TAREAS PASIVAS.
 
Imagino que usarán mi culo de sacapuntas o portalápices, de tahalí para la bandera de ceremonias, por eso y anticipándome a una encomienda más humillante, exploro los sórdidos vericuetos de un edificio que nunca fue proyectado para educar, pero que funciona muy bien para oprimir la inteligencia y la salud mental de cualquiera.
 

Tomo la iniciativa de asumir literalmente el rol de un potus administrativo, buscando una maceta y un rincón adecuados para cumplir mi horario: la preceptoría se encuentra atestada de syngoniums, formularios, libros e invadida por una tarántula enorme de cartapesta, el depósito contiguo a la secretaría se viene abajo de cajas, cajones, cajetas y cojones (además hay poca luz para un potus).

En el zaguán los alumnos que pasan, me miran se ríen y me cortan las hojitas, decido desplazarme a la sala de profesores y aguardar a que me rieguen.
 

Docente A: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, aquí estoy ocupando el lugar que me corresponde en este maravilloso sistema...
 
Docente A: (palmeando las hojas del potus): Esto te va a hacer mucho bien.
 
Al Potus Administrativo se le marchita una ramita.
 
Docente B: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, en calidad de vegetal.
 
Docente A: Pero es mejor que estar ahí adentro…
 
Docente B: Hoy los chicos preguntaron por la ovulación femenina…
 
Docente C: Volviste!
 
Potus Administrativo: Sí, ¿no me ven más verde?
 
Docente D: A veces entiendo a los yanquis que entran a un cine y matan al público, porque a mí me dan ganas de sacar un arma de la cartera y limpiar un poco al mundo.
 
Docente B: Entonces les dije que las mujeres ovulan como las vacas…
 
Docente A: (con indignación feminista) ¿Cómo va a hacer esa comparación?
 
Docente B: Porque a las vacas viejas se las estimula con hormonas como a las mujeres que ya no ovulan y pueden tener embarazos múltiples…
 
Potus Administrativo: Se me antoja un chorrito de agua mineral.
 
Docente C: (dirigiéndose al Potus Administrativo) ¿Y qué tareas te asignaron?
 
Docente D: Porque ya no hay vuelta, hay chicos que no les entra nada ¿Y qué les queda? Ser policías o chorros, por eso yo pienso que es mejor sacar los yuyos de raíz.
 
Potus Administrativo: (estremecido con la metáfora botánica de Docente D.) Me puedo ir al patio si aquí molesto.
 
Irrumpe en la sala Docente E, cargada de bolsas, inmediatamente hace su aparición Docente F. Docente D hurga la cartera pero no saca ningún arma, encuentra un pastillero y toma una píldora que se traga en seco quedando ligeramente estrábica.
 
Docente D: Yo no sé a dónde vamos a parar con esta realidad, no leen, no escriben, no trabajan, se embarazan, se tiran pedos… (Abandona la sala sin interrumpir su monólogo).
 
Docente F: Volviste!
 
Potus Administrativo: (suspirando) Estoy desde ayer…
 
Docente E: ¡Mirá qué bonita que es! Es una vagina muy bella…
 
Docente B: ...así una sola vaca de mala calidad puede tener muchos terneros de buena calidad pero de óvulos de otras vacas, como las mujeres.
 
Docente A: Pero nosotras no somos vacas!
 
Docente F: ¿Y esto te parece apropiado para el taller de sexualidad para padres?
 
Docente E, acomoda sobre el libro de temas de Segundo A Turno Tarde, una vagina de látex y saca de una de sus bolsas una poronga hiperrealista, al Potus Administrativo le salen brotes nuevos.
 

Potus Administrativo: ¡Pero qué maravilla! ¿Vos vendés éstos juguetes?
 
Docente E: …con mi marido.
 
Potus Administrativo: ¿Y tenés masajeadores prostáticos?
 
Docente B (al borde del colapso nervioso, junta su bibliografía sobre la ovulación de las mujeres y las vacas y se retira).
 
Docente F (acariciando una pija demasiado pequeña pero negra) Qué suavidad!
 
Docente E: Mi marido consigue masajeadores prostáticos... Pero ella (refiriéndose a la vagina artificial) es muy bonita, tiene muy bien definido el clítoris, pensar que hay mujeres que no saben cómo usarlo.
 
Docente F: ¿Y el Dire nos dará permiso para usarlos en el taller?
 
Docente E (sin escuchar la pregunta y liberando de su blíster algo parecido a la verga de Jeff Stryker) Lo bueno es que le podés sacar las pilas y usarla de consolador, pero la vibración se siente muy bien porque con mi marido…
 
Docente A mira al Potus Administrativo y no puede contener más una carcajada.
 
Potus Administrativo: Me encanta que esto discurra con tanta naturalidad!
 
Docente E (haciendo malabares con los vibradores antes de pasárselos a Docente F) Ya vengo…
 
Docente F (descubriendo que tiene entre sus brazos un ramo de porongas de todos los colores, en el mismo momento en que aparece el Dire…)
 
Dire: ¿Todo bien por acá?
 
Potus Administrativo: Diría que las cosas no cambiaron mucho durante mi ausencia…
 

lunes, 17 de septiembre de 2012

CRÓNICAS

(De Fiambalá)
 
MARTES 11
 
La mañana que revela el árido esplendor del paisaje catamarqueño, ruinas de adobe que regresan a la tierra como los muertos, escasos arbustos para recordar que no hemos llegado en una expedición extraterrestre, los colores encendidos por la luz matinal en ascenso.
 

Una terminal de ómnibus que cumple la premisa del no lugar, boleterías cerradas, una atendida por la Virgen del Valle, carteles bilingües mal traducidos, un perro azul que nos da la bienvenida y el horror vacui vernáculo encarnado por monstruosos monumentos que descalifican la belleza natural del entorno.
 

Un taxista que desde la plaza del pueblo nos lleva hasta las termas, cruzando dunas y apachetas, ríos secos que testimonian la furia devastadora del agua ausente…
 
- Este es el Abaucán, hay que verlo cuando se enoja y juega a las bochas con las piedras, mire el tamaño que tienen, desde abajo se escucha el ruido que hacen cuando las arrastra.
 
El musical relato del taxista me deja entusiasmado. Habla de un río invisible que ama y respeta, lo siente parte de su vida.
 
- Acá tendrían que estar Pedro y Catalino, seguro que están arriba en las termas, le van a cobrar una entrada al complejo.
 

Llegamos a una quebrada flanqueada por cerros monolíticos y afilados como puntas de flecha, Catalino nos encuentra y nos conduce hasta una cabaña por escalinatas de piedra bajo la desflecada sombra de los algarrobos blancos. Minutos más tarde nos atrevemos a la pileta más caliente, la de 45 grados.
 
MIÉRCOLES 12
 
Dormir y despertar arrullado por el agua que corre, asomarse y tener los pliegues rocosos al alcance de la mano. Desde temprano la gente ocupa las distintas terrazas acuáticas, recorro por segunda vez la rústica conformación del complejo termal y descubro la dócil presencia de unos pájaros azules y amarillos que comparten la mesa con la gente. Su sociabilidad me deja sin palabras, se acercan, me miran como en un cuento infantil aguardan a que les saque una foto.
 

El almuerzo nos convoca en el comedor de las termas con una terraza que dispara visuales al infinito, aunque la pre Cordillera las intercepta más allá de una bruma sobrecogedora.

 - ¿Qué podemos comer hoy?
- Lo de siempre...
- ¿Y qué es “lo de siempre”?
- No sé… empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas…
 

Cuesta sacarle al mozo el menú completo pero nos decidimos por el locro que esconde un generoso trozo de queso derritiéndose en una crema de texturas y acentos tradicionales sumamente deliciosos. Entonces aparece ella: La Psíquica...
 
- ¿Ya vieron los cóndores?
 
Y sin esperar respuesta se dirigió hasta el fondo donde le sirvieron una humita en chala. Entusiasmado llamo al mozo.
 
- ¿Por qué no dijiste que había humita?
- Pero si yo dije… empanadas, locro de trigo, humita, tallarines caseros con pollo, milanesas…
- No, no, yo escuché muy bien cuando enumeraste empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas… pero de la humita en chala nada…
- Ehmm…
- ¿Qué estás esperando para traerme una?
 
Al rato me encuentro desvistiendo el manjar de su ropaje de chala, la humita está exquisita. La Psíquica nos sonríe y brinda desde su mesa, por la tarde avistamos sus cóndores.
 
JUEVES 13
 
Voy saltando de embalse en embalse, dejo que las cascadas golpeen mi espalda, acaricien mis brazos, me quedo flotando a la deriva mirando cómo los pájaros me espían uno se estrella contra mi pecho, cae al agua se despabila y sigue volando…
 

A la tarde trepamos un cerro cercano, nos quedamos contemplando el crepúsculo sobre el valle. Las nubes parecen sacadas de Júpiter, las estrellas atestan el cielo, los visitantes enciende asadores, descorchan botellas de vino, comparten aventuras, se hacen amigos. La Psíquica emerge de la piscina de 30 grados:
 
- ¿Ya vieron los zorros?
 
Y entonces recuerdo a las mujeres que al mediodía recogían las sobras de sus platos entre servilletas de papel. A la vuelta de nuestra cabaña aparece el primer par de orejas puntiagudas y luego la cola elegante que se eleva entre las piedras para descender casi hasta mi lado donde se encontraba la ofrenda dejada por las abuelas solidarias.
 

Una zorra con dos cachorros bajan cada noche a alimentarse de la buena voluntad de los viajeros.
 
VIERNES 14
 
Decidimos llegar hasta el surgente termal, la vieja cabra que habita en mí se despierta en cada salto, las cascadas se hacen cada vez más naturales y de ellas se desprende un vaporoso y cálido velo.
 

La altura hace de mi corazón un tambor enloquecido y el cielo parece estar cada vez más cerca, entre las espinas de los cactus y los brotes tímidos de los cachiyuyos. El hambre nos hace descender, por acortar el camino pierdo la estabilidad y aterrizo dos metros abajo a centímetros del agua hirviente…
 
- ¿Qué podemos comer hoy?
- Lo de siempre...
- ¿Y qué es “lo de siempre”?
- No sé… empanadas, locro de trigo, tallarines caseros con pollo, milanesas… Ah, hoy hay también pollo al horno.
 
Pero el pollo al horno resulta ser una inesperada y muy bien preparada suprema al champiñón. La Psíquica, envuelta en una salida de baño con girasoles, nos sonríe y pregunta.
 
- ¿Así que se van mañana? No se preocupen porque van a volver.
 
Con mi amigo Guillermo nos miramos sin poder responder, aprovecho para terminar mi copa de vino y servirme otra.
 

Al atardecer elegimos una de las piletas más tibias, pues es amplia y profunda. Mientras bebemos una cerveza llega el Equipo Catamarqueño de Sumo, comienzo a imaginar a dónde puede terminar ese encuentro, sin embargo la corrección política me lleva a abandonar las aguas luego de un diálogo semidesnudo bajo las estrellas donde me entero que la noche de Fiambalá se resume en dos puntos de interés “La Morocha” y “El Galpón”, aunque al último no me lo recomiendan porque se llena de borrachos, el mejor motivo para elegirlo como destino…
 
SÁBADO 15
 
La puntualidad de nuestro taxista es inquietante, la Psíquica nos despide desde la piscina de 32 grados con un hasta pronto.
 

Como es temprano para ocupar la habitación de la Hostería Municipal le pedimos que nos lleve hasta una bodega. Tizac me hace sentir que estoy en “El Gran Chaparral”, la chica que nos vende los varietales hace de Victoria Canon. Solo faltan los comanches.
De regreso al pueblo le pido a nuestro chofer que se detenga ante el cadáver de un auto y luego seguimos camino hasta Reserva India.
 

Y así es cómo conocemos a Fito, el platero del pueblo, nos muestra su taller y le encargo un anillo que promete tenerlo listo a las nueve de la noche.
Continuamos nuestro derrotero turístico por el Museo del Hombre, donde descubrimos una sala dedicada al montañismo de altura, otra a la cerámica diaguita-calchaquí, una a la minería local y la más importante a las dos momias halladas durante la construcción de la ruta al Paso de San Francisco.
 
- En esta sala no se pueden sacar fotos…
 
La guía desarrolla su relato y reparo en el notable parecido que guarda con una de las momias, me dan ganas de preguntarle si no cree que es una tatarabuela suya…
A la salida del museo, Fito el platero nos espera y me rapta:
 
- No todos los días llega un arquitecto al pueblo, así que necesito tu asesoramiento técnico en la casa que estoy construyendo, te prometo un anillo de putamadre.
 
Guillermo cree que estoy escribiendo mi propia versión de “El Señor de los Anillos” y recatadamente se queda en la Hostería Municipal, yo termino a orillas del río Abaucán mirando una enorme casa de adobe en construcción y sugiriendo un par de perfiles metálicos para prevenir los temores de derrumbe de Fito y Susana.
Quedo impactado por lo que las ventanas de esa edificación son capaces de abarcar…
 

La siesta en Fiambalá es un tiempo suspendido, el calor y una brisa que anticipa la llegada de “El Zondita” como lo llama cariñosamente nuestro taxista oficial. El pueblo se congela a alta temperatura, la siesta se impone y nada puede hacerse…
 
DOMINGO 16
 
Destinamos el último día a coleccionar postales locales: casas abandonadas, callejones polvorientos, viñedos de trama y urdimbre aún sin fructificar, ventanas cegadas, puertas centenarias, túmulos de adobes. Capillas por todas partes porque:
 
- Cada santo es una excusa para la fiesta, el vino y el acordeón al menos una vez al año y luego queda olvidado.
 

Durante el almuerzo descubrimos algunos diarios locales, una reseña nos sorprende:
 
“El agua de las termas mejora la salud psíquica…”
 
En otra página dedicada a los agradecimientos leemos:
 
“Agradezco a Gerónimo por unirme al hombre que amo y hacer que mi familia lo acepte. Juan D. Tinogasta”
 
No pudimos saber quién era ese Gerónimo, ni el perro azul de la terminal de Fiambalá nos pudo informar.
 

De regreso, la noche nos robó todos los colores catamarqueños del horizonte, pero yo me traje un anillo de plata nuevo...

martes, 14 de agosto de 2012

PSICODIAGNÓSTICO

 
Como me citaron a las 15.00 y no quería que algún psiquiatra distraído leyera mi apellido prematuramente, llegué 15 minutos antes a las sórdidas instalaciones de Salud Ocupacional y ocupé mi silla de la angustia.
El hall se veía bastante concurrido, especialmente por pacientes que aguardaban ser atendidos por el equipo de traumatología, pero varias miradas perdidas y rodillas inquietas me hicieron entender que otros estaban ahí esperando a ser llamados por la misma voz que yo.
Una madre con el cansancio secuestrándole la juventud a cada paso, intentaba hacer dormir a una beba mientras su otro hijo jugaba con autitos al borde de la escalera…
 
- Vení para acá que te podés caer…
 
Una mujer de guardapolvo y cara de aburrimiento sube las escaleras.
Se abre una puerta y algo parecido a un hobbit comienza a recitar apellidos:
 
- ACOSTA, FERNÁNDEZ, GÓMEZ, RAMÍREZ, TORRES…
 
Los impacientes de ojos extraviados giran la cabeza para ambos lados, nadie se pone de pie, la beba despierta y rompe en llanto, el niño impulsa uno de sus autitos de juguete y se pierde entre las piernas de una señora mayor sentada. La puerta vuelve a cerrarse.
 
- Vení para acá que te podés golpear…
 
Una mujer de guardapolvo y cara de aburrimiento baja las escaleras.
Se abre otra puerta y algo parecido a un orco comienza a recitar apellidos.
 
- BENÍTEZ, FLORES, GÓMEZ, NÚÑEZ, VÁZQUEZ…
 
Los impacientes zapateadores giran la cabeza para ambos lados, nadie se levanta, la beba se calma con una mamadera, el niño trepa a una silla haciendo correr los autitos por las paredes, pierde el equilibrio y se pega un porrazo, la madre acude a ayudarlo porque llora a los gritos.
 
- Viste? Te dije que te podías golpear…
 
Una mujer de guardapolvo y cara de aburrimiento sube las escaleras.
Se abre nuevamente la puerta del hobbit que insiste con los mismos apellidos:
 
- ACOSTA, FERNÁNDEZ, GÓMEZ, RAMÍREZ, TORRES…
 
Los impacientes de ojos extraviados repiten como búhos su coreografía, pero nadie responde, la beba eructa ruidosamente, el niño deja de llorar y se raja un pedo digno de un adulto de cien kilos.
 
- Viste lo ordinario que sos…
 
Una mujer de guardapolvo y cara de aburrimiento baja las escaleras.
Se abre la puerta que oculta el orco y nuevamente repite su lista de apellidos.
 
- BENÍTEZ, FLORES, GÓMEZ, NÚÑEZ, VÁZQUEZ…
 
Mi paciencia alcanza su punto de ebullición, ya ha pasado más de una hora y nadie me llama. Veo que por tercera vez el hobbit sale como un cucú estúpido a repetir los mismos nombres, pero se queda en…
 
- ACOST…
- Decime una cosa ¿no tenés más apellidos que esos? Es la tercera vez que llamás a la misma gente, luego entrás permanecés adentro como veinte minutos… ¿Me podés decir cuándo carajo me van a llamar?
- Tranquilizate, ya te van a atender…
- YA ESPERÉ MÁS DE UNA HORA Y NO ME HACEN PASAR!!!
- A ver ¿Cuál es tu nombre? Ah sí acá estás pero… la psicóloga ya se fue…
- ¿CÓMO QUE YA SE FUE? EN DOS HORAS TENGO UNA JUNTA MÉDICA Y ME TENÍAN QUE HACER UN PSICODIAGNÓSTICO ¿QUÉ LES PASA?
- No me grites, no tengo la culpa, tranquilízate…
- ¿PERO CÓMO QUERÉS QUE ME TRANQUILICE SI JUSTAMENTE ESTOY ACÁ POR UNA LICENCIA PSIQUIÁTRICA? ¿ME ESTÁS TOMANDO EL PELO?
- Ya voy a buscar una licenciada para que te atienda pero calma…
 
El hobbit baja las escaleras y cuando vuelve a subirlas aparece con la mujer de guardapolvo y cara de aburrimiento que se la pasó haciendo step por los tres pisos de Salud Ocupacional, mientras la beba eructaba, el niño se tiraba pedos, la madre envejecía arrepentida de haber adherido al Portal de Belén y estar en contra del aborto. Los desesperados seguían obedientes en sus sillas de tortura.
 
- Yo llamé varias veces y nad…
- VOS TE LA PASASTE HACIENDO GIMNASIA AERÓBICA CON LAS ESCALERAS DE ESTE PUTO EDIFICIO Y NUNCA ME LLAMASTE, PUEDE QUE ESTÉ CON ASISTENCIA PSIQUIÁTRICA PERO NO SOY UN PELOTUDO.
- Ah no… el señor está muy alterado, así no lo podré atender…
 
El hobbit me mira como si estuviera a punto de darme la bendición papal y con una serenidad insufrible me dice…
 
- Te advertí que te calmaras…
 
Respiro hondo y le digo que voy a hacer el test. Bajamos las escaleras, la licenciada está muy relajada bebiéndose un té verde…
 
- Aquí está, dice que lo hará.
 
Cinco minutos más tarde la licenciada toma una hoja en blanco escribe mi nombre y yo comienzo a preguntarme qué estupidez me hará dibujar ésta vez, si una casita incendiada, un hombrecito ahorcado o un arbolito seco…
 
- ¿Y cuál es tu historia?
- ¿Cómo que cuál es mi historia? Hace meses que vengo aquí y ya estoy harto de contártela. Por qué… MEJOR ESCRIBO UN LIBRO, LO PUBLICO USTEDES LO COMPRAN ME HAGO FAMOSO Y RENUNCIO A ESTE SISTEMA EDUCATIVO DE MIERDA DEL QUE  SON UN ENGRANAJE OXIDADO EN LA DESCONFIANZA...
- Ah no… usted me falta el respeto..
- ¿YO? ¿Quién se la pasó deambulando por este edificio pedorro sin atenderme ni respetar el horario al que fui citado? Disculpame pero quien no sabe tratarme profesionalmente SOS VOS, que estás olvidando que yo SOY UN PACIENTE.
 
La licenciada huye escaleras arriba y yo salgo corriendo tras ella. El hobbit reaparece…
 
- Vamos a tener que reprogramarte la Junta Médica.
- ESPERO QUE USTEDES PRONTO SE REPROGRAMEN EL CULO!!!
 
15 días más tarde me dieron el alta y sin ningún psicodiagnóstico…

miércoles, 8 de agosto de 2012

CLASE M


Bien sabe la gente que me conoce, que no tengo la K tatuada en la frente ni en el tujes porque estoy afiliado al PS desde los 18 años (si mal no recuerdo), pero nunca terminaré de entender la antidemocrática actitud de quienes no votaron a Cristina y hacen lo imposible desde las sombras virtuales de las redes sociales para difundir cualquier información sin el menor rigor y con la clara intención de "desestabilizar" moralmente a los que todavía son dueños de sus opiniones. Es una queja retorcida que en el fondo se alimenta nostálgicamente de los tiempos del menemato, que en tanto se dedicaba a desmantelar los últimos vestigios del esplendor de una Argentina que nunca llegó a consolidarse, pegoteaba los párpados a los tilingos de siempre con la fantasía de la paridad cambiaria, permitiéndoles "tirar manteca al techo" sin importarles el futuro del país. La inefable CLASE M, que no necesariamente se superpone con la media que conocemos, aunque por encontrarse en un idealizado punto equidistante entre dos extremos y no por el mérito de haber conquistado un equilibrio existencial, sobrevive a las tensiones que la mediocridad le permite, sin plantearse alguna vez una ínfima posibilidad de trascendencia.

 
M de miserable, maligna, meliflua, milicoide, malhumorada, malparida, morosa, misógina, monstruosa, maniática, masacrante, ministerial, mentirosa, mirona, mandona, macanuda, manipuladora, mesiánica, machacona, mutante, melindrosa. Monotemática en el odio y en el resentimiento, en el egoísmo y en la crítica a perpetuidad. Megalómana en su patriotismo futbolero o bipolaridad partidaria que nunca permite nuevas experiencias por temor a lo desconocido…

Voté un proyecto de país, pero la mayoría eligió otro al que le reconozco grandes avances en los derechos civiles, cuestiones que para la Clase M, resultan mariconadas pero que nos ponen a la vanguardia como sociedad integradora de las minorías.

No concuerdo con muchísimos puntos de ésta gestión, pero jamás se me ocurriría iniciar una tortuosa e indigna campaña de difamación apelando al humor ramplón y escatológico para insultar la investidura presidencial o valorizar la “opinión especializada” que circula por cuanto Medio solo sea capaz de leer su propia M de mierda entre sus páginas…

Sin dudas… no serán los integrantes de la Clase M con sus cacerolazos quienes nos dirijan hacia el bienestar y el desarrollo pues como se sabe, es gente cumplidora que trabaja, paga sus impuestos, vive en familia, va a misa, no molesta a sus vecinos, no opina sobre política ni religión, de vez en cuando colabora con una buena causa, se emociona hasta las lágrimas viendo a los niños que sufren por televisión, cuelga imágenes de perros y gatos en Facebook con frases muy ocurrentes, lee libros de autoayuda y protesta, pero nunca se compromete en la transformación de la realidad desde algún espacio de participación pública, porque la Clase M es también muy Miedosa…

viernes, 27 de julio de 2012

SUCURSAL


La escena se desarrolla en el interior de la sucursal Catedral del Banco Provincia de Córdoba.


Walterio ingresa al recientemente inaugurado edificio y encuentra una cola… para hacer cola. Un rubio reparte números para que la gente espere sentado. En tanto nuestro antihéroe ha reparado en la asquerosa similitud existente entre el hall central del refuncionalizado Palace Hotel y un proyecto suyo de Quinto año de la Facultad de Arquitectura. Absorbido en sus cavilaciones sobre el tiempo, su Personal Juanita Viale y las Deudas del Muertito, vuelve a la realidad cuando se encuentra rodeado de policías:

Policía 1: Señor quítese el sombrero.
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Walterio (sorprendido): ¿Queeeeeeé?
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Policía 1: Que se quite el sombrero.
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Walterio: ¿Pero en qué época se cree que estamos…?
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Policía 2 (con voz robótica): Son medidas de seguridad del banco…
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Walterio: Como medida de seguridad es una de las más pelotudas que he oído, considerando que traigo una mochila y a nadie se le ocurrió que adentro podría cargar un arma…
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Policía 1 (con la misma voz robótica del P2): Son medidas de seguridad del banco…
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Walterio: ¿Y qué temen? Que traiga una bomba adentro del sombrero (se lo quita) vean! No tengo nada! Creo que las autoridades del banco están muy contaminados con la basura que nos mandan desde Hollywood. (Los dos policías se retiran).

Walterio vuelve a ponerse el sombrero ante la mirada indignada del Policía 3 que se encuentra observándolo desde el primer piso.

Policía 2: Señor quítese el sombrero.
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Walterio: ¿Otra vez? Pero si ya vieron que no represento ninguna amenaza para la seguridad de su puta institución.
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Policía 1 (con voz robótica): Son medidas de seguridad del banco…
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Walterio: (en el umbral de un brote psicótico) Pero… ¿ y por qué mejor no nos hacen entrar a todos en pelotas así nadie tiene nada que ocultar y quedamos todos felices con el espectáculo?
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Policía 2 (con voz robótica): Son medidas de seguridad del banco…
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Walterio: ¿A ustedes los clonan? ¿Por qué cadorcha llevan gorras si no quieren que yo use sombrero? ¿Acaso con la historia de confianza pública que cargan temen que la gente descubra lo que realmente esconden debajo? ¿Pero si cualquiera lo puede imaginar?
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Policía 2: Sea más educado...
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Walterio (a los gritos): Les respondo a la altura que se merece una exigencia tan absurda...
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Policía 1: Son medidas de seguridad del banco…
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Walterio: ¡Ya me lo dijeron!
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Policía 2: Entonces quítese el sombrero.
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Walterio: Ya me lo quité y vieron que no tenía nada! ¿Quién escribe las ridículas normas de seguridad de este banco de mierda? ¿De la Chota? ¿Un pendejo pelotudo con un master en Yanquilandia que fue el mismo iluminado al que se le ocurrió mandar a todos los jubilados a cobrar por cajero automático sin saber que hay abuelos que no saben leer ni escribir? ¿Qué son de una generación acostumbrada al trato personal directo? Ojalá esta reverenda y santa institución de la pelotudez pusiera el mismo ahínco en mejorar la atención o en construir edificios más cómodos, porque este pequeño palacio high tech será muy cool para la capital de Córdoba, pero en Alta Gracia tenemos una sucursal que es una bosta, pero al menos no me piden que me quite el sombrero porque me conocen. (Se quita el sombrero por segunda vez, la gente murmura, se ríe y aprueba, recibe el número para hacer la cola sentado que es la versión 2.0 de la amansadora).

Policía 1 y 2 hacen mutis en direcciones opuestas, Policía 3 se queda con cara de orto mirando a Walterio.

Walterio (desde abajo y a los gritos): ¿Qué más querés, que me corte la trenza? (toma asiento y espera indignado, aparece el policía 1 de nuevo).
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Policía 1: …
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Walterio: Tengo una uzzi en la mochila…

El policía 1 se hace el que no escucha, una chica sentada detrás de Walterio comienza a llorar a los grito, Walterio gira y la mira.

Walterio: Te sentís bien…?
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Chica llorona:…
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Walterio: En fin… y luego yo tengo licencia psiquiátrica.
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Chica llorona (sonándose la nariz y sacando un celular del bolso): Ay, ay, ay…
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Walterio: Te recomendaría que guardaras eso antes que aparezcan los terminators… (la chica llorona vuelve a sonarse la nariz, regresa el celular al bolso y comprueba que ya es su turno).
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Policía 1:…
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Walterio: Por más que me gires y me gires, lamentablemente no sos mi tipo.
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Policía 1:…
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Walterio: Ya lo dijo Einstein : “Solo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera”.
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Policía 2:..
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Walterio: Si al menos me cantaras “You can leave your hat on” Quizás me desnudaría para vos si eso es lo que estás buscando con tanta ronda a mi alrededor…
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Turnero: E 212 Caja 6.

Walterio abandona el asiento y se dirige a cobrar el maldito cheque… con el sombrero puesto.

Fuente de la imagen