sábado, 31 de diciembre de 2011

jueves, 8 de diciembre de 2011

DEMOLICIONES

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En Europa, la modernidad llegó a legitimar la tabla rasa como una idea progresista sin embargo París perdura, Berlín se cura, Roma trasciende...
En América Latina, la especulación inmobiliaria levantó aquella bandera (o la piqueta) desatando una guerra contra el legado arquitectónico que desbastó ciudades: de la Córdoba colonial sólo quedan monumentos aislados y por estos días se dedica a destruir todo su legado del S XIX.
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En Alta Gracia, cualquier demolición de un edificio con valor patrimonial debería ser alarmante, pues es difícil comprender que los escombros puedan fundar algún tipo de desarrollo. Mucho se ha hablado de un perfil turístico desde la infraestructura faltante pero pocas veces desde la protección de los atractivos que la justifiquen. ¿Qué otro recurso que no sea el paisaje urbano y natural, con su carga histórica-cultural, dotaría de sentido a cualquier emprendimiento hotelero?  
En los últimos años, la ciudad ha ido perdiendo valiosos edificios y ha “ganado” en mediocridad constructiva que poco habrá de interesar a los viajeros culturales. No serán los galpones enmascarados de falsos courtain walls espejados, ni las caricaturas historicistas, mucho menos los absurdos carteles que cubren balaustres y molduras de 100 años el objetivo de estos visitantes. Probablemente se interesen más por la escala armoniosa de los barrios con las sierras, la maravillosa colección de ventanas y mamparas de Barrio Norte, los espléndidos jardines que todavía conservan algunas casonas cercanas al arroyo…
Quizás... cuando Alta Gracia jerarquice el Área de Planeamiento Urbano y dentro de ella un Departamento de Patrimonio, con personal capacitado y dedicado a tal fin, con presupuesto para controlar, emprender proyectos y concientizar a los propietarios de bienes culturales inmuebles, los años de improvisada gestión sean finalmente corregidos por acciones preventivas que impidan que este histórico enclave serrano, se convierta en otra anodina ciudad de palmeras de plástico y conejeras de hormigón armado y ladrillo visto.

Escrito para la edición 175 de Sumario
3 de noviembre de 2003
Adaptación: diciembre 2011

miércoles, 30 de noviembre de 2011

REUTILIZACIÓN

En primer año suelo proponer la selección de envases y elementos de desecho que puedan sugerir formas adaptables para la construcción de un juguete.
Para unificar una temática, la consigna a cumplir consistió en recrear algún tipo de medio de transporte:











jueves, 17 de noviembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

MALBEC

La vieja de la pensión dormida, despeinada y envuelta en una manta, finalmente te abrió la puerta, me diste la mano y te perdiste en las sombras de la sala. Me quedé un ratito en la vereda, una botella vacía más arrumbada a la espera de los recolectores. Continué solo, como tantas otras noches rumbo a la misma terminal, desde la que partirías rumbo a la cordillera…

Creí que la noche se iba a prolongar un poco más, pero apenas salimos del restaurante, comenzaste a bostezar.

-No estoy aburrido, estoy cansado, necesito dormir.
-Quisiera compartir tu sueño, además ¿cuándo vas a volver?

Nos fuimos acercando a la pensión donde ibas a pasar la última noche en Córdoba. Las letras rojas y amarillas del cartel latieron. Mi corazón se sacudió…

El mozo trajo la botella de malbec. La presentó y la descorchó, vertió un poco en la copa.

-Este honor te corresponde.
-Gracias.

Tomaste la copa, la miraste al trasluz, te colmaste de su aroma, diste un sorbo. El rostro se te iluminó y dijiste:

-Hacía mucho tiempo que no bebía un malbec tan bueno.

Luego brindamos. Nos cansamos de brindar en una cena que se prolongó hasta las tres de la mañana.

-Creo que cuando el Amador te besaba, realmente quería decirte algo.
-Sí me di cuenta, pero yo estaba con vos, ¿sabés?

Me conmovió cierto brillo triste en tu mirada, te tomé de la mano, pensé en los 700 km que separaban nuestras historias, en los viñedos y la nieve, en tu cuerpo desnudo…

Despedimos al Amador con el mismo asombro que lo vimos llegar. Nos atrajo a su pecho, te miró y te obligó a repetir una frase sobre la felicidad. Nos besamos. Habíamos avanzado por la avenida los tres: el Amador entre nosotros, abrazándonos. Nadie nos dio la menor importancia. Es curioso lo socialmente lícitos que se vuelven los triángulos. El Amador insistió para que intercambiáramos teléfonos y direcciones de correo electrónico, Nos cubrió de recomendaciones y palabras acariciantes.

-A la luz se veía diferente, demasiado real... La ropa, esta situación pública, cambian un poco los roles. No somos lo que fuimos en las sombras de esas duchas…

Por primera vez la luz me reveló tu rostro. La oscuridad, ya me había otorgado los dominios de tu cuerpo: la calidez de tu espalda, el vello de tu pecho, los latidos de tu sexo. Bajo las duchas el Amador se dedicó a enjabonarnos, sus manos se desplazaron con una sensualidad diferente, enérgica, con la clara intención de poner énfasis en la desnudez de nuestra piel, yo te abracé y te besé una vez más, mientras lo dejábamos hacer, arrobados…


Estábamos juntos, relajados en la oscuridad de un rincón riéndonos de nuestras anécdotas, cuando Él apareció. Pidió permiso para participar de la conversación, casi una sombra, casi un fantasma, una voz hipnótica que se apoderó de nuestras manos:

-El sagitariano tiene manos que denotan sensualidad, el libriano debe estar involucrado en cuestiones artísticas.

Luego como un ciego, recorrió nuestros rostros, reconoció nuestros cuerpos desnudos, nos abrazó y besó.

-¿Quién sos? Pregunté.
-Un Amador.

Perdí al Licenciado en un laberinto de vapor, al abrir una puerta, tu cuerpo moreno y desnudo se ofreció a mi boca sedienta como víctima propiciatoria sobre un ara sagrada. Te acaricié con los labios, tus manos se enredaron en mi pelo y se te escapó un gemido. Me pediste que fuéramos a un lugar más tranquilo y nos refugiamos en un rincón oscuro. Sentí que en esa piel había historias, sueños, deseos, amores, que esos brazos anhelaban otros brazos que soñaran y amaran.
Quise quedarme, comenzamos a hablar, me dijiste que eras mendocino, que disfrutabas del malbec, que siempre que venías a Córdoba, terminabas enamorándote de alguien.

-Me llamo Orlando, tengo 32 años y vendo vinos. ¿Te vas a acordar de mí…?
-Tanto que escribiré...

La calle estaba muy fría, así que cuando traspasé la puerta, la primera sensación fue de alivio. Luego vino la sorpresa: envuelto en un toallón y sentado en una mesa del bar, el Licenciado bebía un trago. Me miró asombrado, no esperaba encontrarme allí.

-¿Qué esperás de mí?
-Yo sabía que usted iba a estar aquí.
-Estás aprendiendo mis poderes, ¿Qué esperás de mí?
-(Orquídeas y diamantes) Hoy no tengo planes. Pensé que quizás podríamos compartir una charla y una botella de vino.
-Claro, estarás aburrido. Desaparecé…

Me sentía solo, el famoso Licenciado no había dado señales de vida. Tenía ganas de estar con alguien, de compartir mis latidos, sentir que la sangre aún corría en mis venas guardando memoria de la vida, como un buen vino, como el malbec.

jueves, 29 de septiembre de 2011

VADEMECUM

Varios años atrás, un poco en broma, otro poco en serio, como resultado de una re escritura  compartida del Génesis, surgieron dos medicamentos apócrifos:

DIOSANOL: el analgésico para el Creador de Mundos.




BELZEBUTHIAN: la pomada ideal para los Ángeles Caídos:




Entre una cajita y la otra, el bien y el mal fueron dejando algunas metáforas que se perdieron en los cajones y estanterías de una farmacia imaginaria. Hoy las rescato como uno de mis tantos y fallidos intentos de jugar al artista conceptual.

sábado, 24 de septiembre de 2011

CROQUIS

Nunca fui bueno dibujando, mi muñeca tiene una relación conflictiva con la verticalidad, la horizontalidad y la fluidez sensual de la linea curva. Recuerdo haber puesto mucho empeño en controlar la intranquilidad de mi pulso, pasando horas sentado frente a árboles y edificios. Con los primeros pude llevarme bien, con el geométrico mandato de la arquitectura, no tanto y quizás por eso me desquité con la palabra y la fotografía.
Revolviendo algunos papeles viejos, me crucé con varios ensayos de mis tiempos de estudiante que no provocarán asombro alguno, pero que para mi son como pequeños triunfos expresivos en mi batalla  contra el  "Mano de Piedra Durán" interior, tan estigmatizado en la F.A.U. 





El dibujo en el diseño arquitectónico es una herramienta cuya justa mportancia es la de permitir visualizar las ideas que se desarrollarán en el proyecto. Ojalá los docentes,  antes de sobrevalorarlo como una actividad en sí misma, estimularan otras competencias más importantes para el desarrollo de la profesión, al fin de cuentas un croquis magnífico, no necesariamente es sinónimo de una excelente propuesta arquitectónica.
La creciente fealdad de nuestras ciudades hace décadas que no se cansa en demostrarlo, quizás sería preferible que un arquitecto tuviera talento poético, escultórico o cinematográfico antes que pictórico, pues abarcan el tiempo y el espacio que las dos dimensiones apenas capturan de manera sumamente precaria.
 

viernes, 16 de septiembre de 2011

RAÚL

Ayer 15 de septiembre a las 8:30, se fue mi compañero de sueños.
Me dejó coleccionando recuerdos, me dejó releyendo, sus poemas:

BAQUIA
Decisión de cielo:
sentencia de nubes peltre
y el viento...
aéreas bocas
destejiendo la senda
por la que partes
borran tu espalda mía
la nuca de tu estampa
tu paso meridiano.
Viajas
por la esfera de la noche
icoságonos sueños
pestañas y besos
avíos de ternura 


Y de mí solo labios
y epidermis pensante
fotograma
en la bahía de la mente
añoranza de lucio
tatuado en la hematista
deseo de arce
pintado sin abejas...
baquía sensorial en la arboleda.

Raúl A. Ontivero
29-08-1955
15-09-2011

No se cómo destejer la tristeza que hoy me ahoga,  no se cómo recuperar mi Axis Mundi...

sábado, 10 de septiembre de 2011

ALICE

A boat, beneath a sunny sky
Lingering onward dreamily
In an evening of July-

Children three, that nestle near,
Eager eye and willing ear…(1)

Lewis Carroll,
Through the looking-Glass
and what Alice found there.

El verano se empecinaba en tejer sombras para el refugio de los pájaros del robledal, cerca, el lago desplegaba las plumas de los cisnes y la algarabía de unos cuantos botes tripulados por marineritos, con más ganas de sentirse piratas que formales caballeros de ultramar.
Un grupo de sirenas cepillaban sus muñecas en la costa, mientras desafinaban una canción de ronda y varias haditas, ajenas a toda mitología, comían frambuesas sentadas sobre un mantel de cuadros anaranjados.
Ella, observaba del otro lado, reclinada sobre el tronco de una encina. Ya había seguido con sus ojos azules el derrotero de las hormigas hacia su misterioso hoyo en medio del césped, había contado cada uno de los pétalos de las flores silvestres que la rodeaban y se aburría.
Al domingo todavía le quedaban horas de vida que las hormigas seguirían aprovechando para deshojar las flores, horas que las muñecas resistirían con estoicidad cada embestida del terrorífico cepillo de alambre, horas para que los piratas recuperasen su vocación naval al servicio de su Majestad, horas que ella padecería aunque abandonara la encina y buscara a su familia para apurar el regreso.
Junto a sus hermanas disfrutaba intensamente de las historias que el señor Dodgson(2) les contaba, pero no le alcanzaban pues una vez concluidas, era desarraigada de los territorios de la fantasía para ser regresada a esa previsible realidad de niños, que por gran hazaña apenas planeaban cruzar el lago del parque y fastidiar a las ranas de la costa, los domingos por la tarde.


Ese verano se aburría más que de costumbre porque Edith y Lorina se hallaban en casa de una tía y con las niñas vecinas de su edad no podía contar demasiado. Menos dispuestas a la heroicidad, huían de las aventuras al aire libre prefiriendo quedarse maniatadas con moños rosas, lilas y amarillos ante sus preciosas casas de muñecas, solo para reproducir hasta el cansancio las solemnes ceremonias del té, y las visitas formales de los adultos.
Se alisó la falda, jugueteó con un bucle caído en su frente, resopló fastidiada, hubiera querido salir corriendo por el prado, tomar velocidad y no detenerse hasta que el paisaje a su alrededor se convirtiera en una mancha de colores en donde habría podido reencontrarse con aquellos personajes que tantas veces la hicieran soñar, sin embargo se arrellanó contra el tronco protector y perdió la mirada en un cielo inusualmente despejado…
Un punto oscuro se fue materializando sobre la profunda bóveda azul, posiblemente una bandada de golondrinas. A medida que se aproximaba, la formación de aves le recordó una remota descripción que se fue ajustando cada vez más a la figura evocada. El batir de alas se fue fundiendo en uno y el reflejo flamígero de los ojos del jabberwocky la sorprendió con un grito en la garganta.
Se incorporó buscando a los niños, pero el lago estaba vacío, miró a su alrededor sin saber qué hacer, porque la bestia se acercaba a ella, cada vez más.
Algo tironeó de su falda: el pico de un pájaro dodo que absurdamente le habló con la voz del querido señor Dogdson:

- Alice- dijo ante su asombro- por fin despertaste…
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Domingo 11 de septiembre de 2005

NOTAS
[1] Un bote, bajo un cielo radiante del sol/ avanza perezosamente/ en una tarde de julio…/ Tres niñas que se acurrucan/ con mirada ansiosa y oído deseoso…/
[2] Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido por el seudónimo literario de Lewis  Carroll.

sábado, 3 de septiembre de 2011

MONUMENTAL

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Una vez tuvimos un cielo estrellado de luces dispuesto para que todos los altagracienses pudieramos soñar. 
En la oscuridad de una sala grandiosa, lloramos, reímos, nos enamoramos y hasta bailamos, cantamos, actuamos e hicimos música, recibimos un diploma, una medalla, una bandera, sacamos conejos de las galeras y hasta nos quedamos dormidos fantaseando con actores y actrices.
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Hoy, nuestro cielo de dulces ficciones se ha quedado sin estrellas, esperando que todos los altagracienses, esta tarde (sábado 3 de septiembre) a partir de las 17:00 horas, lo sostengan con su abrazo, para que su monumental arcoiris vuelva a iluminarse de amarillo sobre nuestra emoción y asombro.
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jueves, 4 de agosto de 2011

RETAZOS

Bajo la consigna de ensamblar pintura, poesía y música para la muestra montada por el aniversario del Paseo del Buen Pastor, Desirée Maldonado me invitó a complementar su obra con mis textos, que también fue musicalizada por su hermano Simón Benéitez. 


Propuse agregar módulos que se correspondieran de manera cromática a cuatro áreas perimetrales del cuadro, seleccionadas por su singularidad formal. 


Cada uno lleva un subtítulo que permanece oculto con el fin de preservar una lectura poética continua.


0-CIELO
(Prólogo mudo)

1-ROSTRO
Un rostro que inventaran,
los pliegues de las sábanas
los rincones de la sombra…

2- CUERPO
Cuerpo en clave.
Fuego en vilo.
Viento en cuero.
Luz en calma.
Agua en pena.
Sangre en tinta.
Piel en lienzo.

3- HUELLAS
Un camino que remendaran
las costuras del cansancio
la caligrafía del tiempo.

La obra-cuerpo, el cuerpo-lienzo, la vida-escritura, la poesía-pintura, recuperadas, cosidas y entretejidas para recomponer una trayectoria existencial, para yuxtaponer dos voluntades -la pictórica, la literaria- en una misma unidad.

jueves, 21 de julio de 2011

INFÁBULAS

10

Una zorrina grande, fuma esperando el grutero, 
luce una argolla en la nariz que usarán 
para encadenarla en el gallinero. 
Mamajabalí, le peina las crenchas teñidas a su jabato 
para que no desentone con la pelambre de los otros… 
que tienen padres diferentes.


martes, 12 de julio de 2011

CHILDHOOD

En cada trazo, en cada color, en cada nota musical, un chispazo de infancia vuelve a iluminarse en el cine de nuestra memoria:

martes, 5 de julio de 2011

CELDA


...Al principio, uno abre los ojos sabiendo que no verá demasiado, que la soledad seguirá instalada entre la penumbra y el silencio, que el tiempo ha quedado reducido a un ciclo de latidos, respiración y sueño. El olfato se ha fatigado por tanta suciedad y la lengua, apenas se ha acostumbrado a rústicos y precarios elementos...

...pero tenía el aire y me alcanzaba con el sol. Contaba con las piernas para garantizar las distancias, el descubrimiento, el dolor y el asombro.

El encierro ha ido vaciando al oído de sílabas, arrinconando los pensamientos en el último ángulo limpio de telarañas, entre los huesos del cráneo y los ladrillos del muro; ese muro que es un pretexto para los otros, los que no fueron levantados con piedra y argamasa, los que se perciben en las sienes y la garganta, como nudos y golpes, como sólidos planos que oprimen los sueños.
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Cuando me trajeron, mi cuerpo era un envoltorio de señales, un juguete descompuesto por manos perversas, las mismas que intentaron doblegar hilada sobre hilada, mi voluntad. En ese momento, el cuerpo se manifestó como una segunda cárcel, un recinto de espinas y sangre que el olvido se encargó de sanar perezosamente.
Las cicatrices nos quedan para recordar con el tacto cada repliegue de tiempo y horror, cada magulladura de estupidez, cada nudo de arrebatadora inclemencia; descubrí las huellas el día en que la soledad había agotado su repertorio de hastío y cuando el muro que tenía por delante, comenzó a reflejar mis antiguos dolores y miedos.
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En el ángulo superior izquierdo coincidiendo con mi ceja, había una pequeña grieta del revoque, al principio juzgué a mi imaginación por intentar tan burda simetría del tormento pero pronto me acostumbré a esos pequeños hallazgos: la réplica de mis labios resecos, entreabiertos y mostrando los dientes como el mortero entre los ladrillos o la magulladura del pómulo derecho en una ligera protuberancia del muro. Descubrirme en la pared, ayudó a seccionar una severa porción de la soledad pues había en ese “otro yo murario” una enigmática interpretación de mis evocaciones, una puerta hacia otros retazos de tiempo, profundamente archivados en la memoria.
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Así, la superficie fue reconstruyendo lentamente, antiguos diálogos, lejanos paisajes, conciertos completos a los que asistiera con amigos, el claroscuro de un cuadro que fugazmente me retuviera una tarde invernal. Pero llegó el momento en que descifré la totalidad del muro y este comenzó a desdibujarse como todas aquellas cosas que se hacen demasiado conocidas y se vuelven invisibles o nos son indiferentes.
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El sensible aumento del espacio me asustó, el cuadrado se había convertido en un rectángulo, allí donde estaba mi pared había un plano oscuro. No me interesaba confirmar su solidez aunque parecía el acceso a un túnel o el negro telón de un escenario. Esa nueva frontera comenzó a atormentarme con la doble idea de poder huir, o el riesgo de estrellarme contra un ciego paredón.
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La angustia me refugió en el rincón opuesto, entre la agitación y la inmovilidad de un sueño forzosamente prolongado, hasta que pasado el temor, acepté a convivir con la sombra de mi indecisión.
Poco a poco la curiosidad se impuso sobre el túnel y el golpe, y mis ojos se atrevieron a lo desconocido, la oscuridad se transformó en penumbra y finalmente en luz.
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Ante mí, se presentaba una nueva habitación en cuyo extremo se observaba un vano que conducía a alguna especie de corredor. Al principio la escena, por lo estática, transparentaba el típico sosiego de una fotografía, la ausencia de una tercera dimensión, hasta que mi mano se atrevió a disolver el efecto, hasta que un paso y otro, me introdujeron en ese nuevo espacio del encierro. Inmediatamente recuperé el sentido de la fuga y busqué el corredor, sobre el que una serie de entrantes y salientes proyectaban sombras y difundían una luz tamizada sin origen certero.
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Caminé durante horas en línea recta por un pasadizo profundo, pero al salir sólo había llegado al lugar de partida, por más que intentara nuevos itinerarios a la izquierda o a la derecha, siempre regresaba al mismo sitio: me cansé de caminar, pero no de buscar.
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Hallé una escalera, descendí en espiral, ascendí en línea recta… el laberinto proyectado también en estas direcciones, retornaba a los tres grises planos de mi celda originaria, mas no desesperé.
Sabiendo que ahora me convertiría en el prisionero de mi vastedad, continué buscando. Con el tiempo, los planos laterales se hicieron más lejanos y se perdieron más allá de una intrincada red de columnas y dinteles, o de planos perforados que mostraban otros planos y así hasta el infinito, escondiendo una puerta, la única puerta abierta, que me regresara el cielo, el viento y los pájaros.
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Luego de cruzar siete recintos y caminar por un pasillo que se abría en una amplia curva, luego de subir tres niveles y de asomarme por catorce ventanas interiores, caí dormido.
Me despertó la lluvia, sí la lluvia. Sentir el agua por mi cuerpo desnudo, abrir los ojos y ver el cielo en una de sus más sublimes indecisiones, conjugando agua, sol y trueno...


Llegaron tarde, como siempre, pero encontraron una especie de celda subterránea, con una puerta superior asegurada por medio de un candado oxidado...
...costó bastante quitarlo, abajo, solo se hallaron los harapos de lo que había sido la vestimenta de un hombre...
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10 de octubre de 1995
 

viernes, 1 de julio de 2011

ARQUITECTURA

Un día supe que iba a ser arquitecto por todo esto:



Hoy... y a pesar de estar alejado de la arquitectura, 
sigo sintiendo los mismos escalofríos cuando el espacio
despliega ante mi su inmaterial poética de la existencia.

Video: The Third and The Seventh, de Alex Roman.

domingo, 5 de junio de 2011

PAISAJES AFECTIVOS

La muestra ya está habilitada con sus tres series temáticas,
sus proyecciones, un buzón y un cuadernillo para dejar
 comentarios en el reverso de una postal de época:
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